En Cristo todos serán vivificados
Pablo enseña acerca de la resurrección
Algunos miembros de la Iglesia de una ciudad llamada Corinto tenían preguntas acerca de lo que sucede después de morir. No estaban seguros de que Jesús realmente hubiera resucitado. Algunas personas decían que no había resurrección. Pablo se enteró de eso y escribió una carta a los santos de Corinto.
Pablo escribió que la Resurrección de Jesucristo era una parte importante de Su Evangelio. “Cristo murió por nuestros pecados”, dijo Pablo, y “resucitó al tercer día”. Más de quinientas personas lo habían visto después de Su Resurrección, entre ellos Pablo y los demás apóstoles.
Pablo enseñó que, si Cristo no hubiera resucitado, todos estaríamos tristes y sin esperanza. Debido a la Caída de Adán, todos moriremos; pero gracias a Jesucristo, ¡todos resucitaremos también!
Pablo les recordó a los santos de Corinto que la gente se bautizaba por los muertos. ¿Por qué tendríamos que hacer eso si las personas que habían muerto nunca iban a volver a vivir? Nos bautizamos por los muertos porque sabemos que resucitarán. Eso les da la oportunidad de recibir las bendiciones del Señor.
Algunos santos de Corinto se preguntaban cómo será nuestro cuerpo cuando resucitemos. Pablo dijo que nuestro cuerpo será glorioso. No será débil, ni enfermará ni envejecerá. Algunas personas tendrán un cuerpo celestial, brillante como el sol. Otros resplandecerán como la luna y otros resplandecerán como las estrellas.
1 Corintios 15:35, 40–43; Doctrina y Convenios 76:96–98; 88:20–23