Jesús sana a una mujer en el día de reposo
Hacer el bien en Su día santo
Jesús y Sus discípulos caminaban por un campo de trigo en el día de reposo. Estaban hambrientos, así que recogieron un poco de trigo y se lo comieron. Algunos líderes judíos, conocidos como fariseos, los vieron. Los fariseos habían establecido muchas reglas en cuanto al día de reposo. Recoger trigo iba en contra de sus reglas.
Los fariseos le preguntaron a Jesús por qué Sus discípulos no honraban el día de reposo. Jesús respondió que no habían hecho nada malo. Dios nos dio el día de reposo para bendecirnos, no para hacernos la vida más difícil.
Más tarde, Jesús estaba enseñando en una sinagoga en el día de reposo. Jesús observó a una mujer allí. No podía mantenerse erguida. Ella había tenido este problema durante dieciocho años.
Jesús le pidió a la mujer que se acercara a Él. Él puso Sus manos sobre ella para bendecirla.
De inmediato, la mujer se enderezó. El líder de la sinagoga estaba enojado porque Jesús estaba sanando en el día de reposo.
Jesús dijo que ayudar a esa mujer era lo correcto. Jesús enseña a hacer el bien en el día de reposo. El líder se avergonzó y las personas en la sinagoga se regocijaron porque la mujer fue sanada.
Lucas 13:15–17; véase también Lucas 6:9