Jesús entra en Jerusalén
El pueblo recibe a su Salvador
Ya casi llegaba la Pascua judía, que era una fiesta importante para los judíos. Muchas personas iban a Jerusalén para la Pascua judía. Jesús y Sus discípulos también fueron. Cuando el pueblo se enteró de que Jesús venía, salieron a recibirlo.
Cuando Jesús y Sus discípulos se acercaron a Jerusalén, Él les pidió que le llevaran un asno. Muchos años antes, un profeta había dicho que el Salvador vendría humildemente, montado en un asno.
Mateo 21:1–7; véase también Zacarías 9:9
Jesús entró en la ciudad montado en un asno. Las personas estaban muy felices de verlo. Lo recibieron como a un rey. Pusieron ramas de palmera y ropa en el suelo para que el asno anduviera sobre ellas. Dieron gracias a Dios y exclamaron: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor, el Rey de Israel!”.
Mateo 21:8–9; Lucas 19:36–38; Juan 12:13
Muchas personas en Jerusalén se preguntaban qué estaba sucediendo. “¿Quién es este?”, preguntaban. Otras personas respondían que era Jesús de Nazaret.
Luego, Jesús fue al templo. Algunas personas estaban cambiando dinero y vendiendo animales para sacrificarlos. Jesús sabía que actuaban de modo deshonesto.
A Jesús no le gustaba que obtuvieran dinero aprovechándose de quienes adorar en el templo. Los hizo salir del templo y volcó sus mesas. Él dijo: “Mi casa, casa de oración será llamada, pero vosotros la habéis hecho cueva de ladrones”.
Mateo 21:12–13; véanse también Isaías 56:7; Jeremías 7:11
Las personas ciegas o que no podían caminar acudían a Jesús en el templo y Él las sanaba. Los niños exclamaban: “¡Hosanna!”, alabando a Jesús y diciendo que Él era el Salvador.
Algunos de los sacerdotes y escribas se molestaron cuando vieron lo que Jesús hizo y cuando escucharon lo que los niños decían. Jesús les recordó un pasaje de las Escrituras que dice que Dios haría que la alabanza perfecta saliera de la boca de los niños.
Mateo 21:15–16; véanse también Salmos 8:2