Nace Juan el Bautista
Dios cumple una promesa a Elisabet y a Zacarías
Zacarías y Elisabet eran personas fieles que amaban a Dios. Habían orado para tener un bebé. Ahora ya eran viejos y todavía no habían tenido hijos.
Zacarías era un sacerdote que servía en el templo de Jerusalén. Un día, fue elegido para quemar incienso en una sala sagrada del templo.
De repente, apareció un ángel. Zacarías tuvo miedo. El ángel le dijo: “Zacarías, no temas, porque tu oración ha sido oída”. Dijo que Zacarías y Elisabet tendrían un hijo. Deberían llamarlo Juan. El ángel dijo que Juan tenía una obra importante que hacer. Él ayudaría a las personas a estar preparadas para recibir al Salvador cuando Él viniera.
Zacarías no podía creer lo que el ángel estaba diciendo. Él y Elisabet eran demasiado viejos para tener hijos. El ángel dijo que, debido a que Zacarías no creyó su mensaje, no podría hablar hasta que naciera Juan.
La gente se preguntaba por qué Zacarías tardaba tanto dentro del templo. Al salir, no podía hablar. Se daban cuenta de que algo especial había sucedido.
Meses después, Elisabet tuvo un bebé, tal como el ángel había prometido. ¡Su familia y amigos estaban muy felices! Vinieron para conocerlo.
Pensaban que el bebé debía llamarse Zacarías, como su padre. Elisabet dijo: “Se llamará Juan”. Le preguntaron a Zacarías, quien todavía no podía hablar. Él escribió: “Juan es su nombre”. Todos estaban muy sorprendidos.
De repente, Zacarías pudo hablar nuevamente. Dio gracias a Dios y fue lleno del Espíritu Santo. Les dijo a todos que Dios recordaba Sus promesas a Su pueblo. Dijo que Juan sería un profeta. Juan enseñaría a las personas que debían arrepentirse y ser bautizadas. Él los ayudaría a prepararse para aprender de Jesucristo.