Jesús, una mujer y un pozo
Enseñanzas acerca del agua viva
Jesús y Sus discípulos caminaban por Samaria, de camino a Galilea. Se detuvieron a buscar agua en un pozo. Mientras Jesús descansaba allí, Sus discípulos fueron a comprar comida.
Una mujer de Samaria se acercó al pozo para llenar su cántaro de agua. Jesús le pidió que le diera de beber. La mujer estaba sorprendida. Jesús era judío y la mayoría de los judíos no hablaba con los samaritanos.
Jesús le dijo a ella que las personas que bebían agua del pozo volvían a tener sed, pero que Él podía darle del “agua viva” de la vida eterna y que ella nunca más tendría sed. La mujer dijo que quería un poco de esa “agua viva”.
Jesús le dijo que buscara a su marido. “No tengo marido”, dijo ella. Jesús dijo que ella había tenido cinco maridos y que el hombre con el que vivía no era su marido.
La mujer se sorprendió de que Jesús supiera esas cosas sobre ella. Ella dijo que sabía que pronto vendría un Salvador. Jesús le dijo que Él es el Salvador.
La mujer dejó su cántaro junto al pozo y se fue a la ciudad. Ella dijo a muchas personas que había encontrado al Salvador y las invitó a venir y escucharlo enseñar. Gracias a esa mujer, muchos samaritanos creyeron en Jesucristo.