Mateo 18:21–34
La parábola del siervo que no quiso perdonar
Jesús enseña acerca del perdón
Un día, Pedro le hizo una pregunta importante a Jesús. Quería saber cuántas veces debía perdonar a las personas cuando pecaban. “¿Hasta siete?”, preguntó Pedro. Jesús respondió la pregunta de Pedro contándole un relato o parábola.
En el relato, había un rey que tenía muchos siervos. Uno de los siervos le debía al rey diez mil talentos. ¡Era mucho dinero!
El siervo nunca podría pagarle al rey. El rey dijo que vendería al siervo y a su familia para cobrar la deuda.
Cuando el siervo oyó esto, cayó de rodillas. Le rogó al rey que le diera más tiempo. “Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo”, le dijo.
El rey tuvo misericordia del siervo. Decidió perdonarlo. El siervo ya no tenía que devolver el dinero. ¡Fue liberado!
Entonces el siervo salió y halló a un hombre que le debía una pequeña cantidad de dinero. Tomó al hombre y le dijo: “¡Págame!”.
El hombre cayó de rodillas. “Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo”, le dijo. Pero el siervo no lo perdonó. Lo envió a la cárcel.
Cuando el rey se enteró de lo que había sucedido, pidió ver al siervo. El rey le recordó a su siervo que se le había perdonado una deuda muy grande. Le dijo a su siervo que él también debería haber perdonado al hombre que le debía dinero.
Todos tenemos una deuda que nunca podríamos pagar por nuestra cuenta. Jesús le explicó a Pedro que Dios nos perdona, así que nosotros también debemos perdonar a los demás. Y no debemos detenernos después de siete veces, sino que siempre debemos estar dispuestos a perdonar.
Mateo 18:22, 34–35; véanse también Mateo 6:14; Doctrina y Convenios 64:9–10