La parábola de los talentos
Aprovechar al máximo lo que Dios nos ha dado
Para enseñar sobre el Reino de Dios, Jesús contó una parábola. En la parábola, un hombre se preparaba para partir lejos. Antes de irse, se reunió con tres de sus siervos y les pidió que cuidaran de su dinero mientras él no estaba.
El hombre dio a todos sus siervos mucho dinero con monedas llamadas talentos. A un siervo, le dio cinco talentos. A otro siervo, le dio dos talentos. Al último siervo, le dio un talento. Luego se fue lejos.
El siervo que recibió cinco talentos trabajó arduamente. Usó los talentos para ganar cinco más.
El siervo que recibió dos talentos trabajó mucho. Usó los talentos para ganar dos más.
El siervo que recibió un talento cavó un hoyo y enterró el talento en la tierra.
Después de un tiempo, el hombre regresó del viaje. Quería saber qué habían hecho los siervos con los talentos que él les había dado.
El siervo que había recibido cinco talentos y el siervo que había recibido dos talentos dijeron a su amo que habían ganado el doble mientras él estaba de viaje. El amo estaba contento. Dijo que, debido a que habían sido tan fieles, les confiaría aún más para cuidar. Les dijo que fueran felices.
El siervo que recibió un talento le dijo a su amo que como había tenido miedo, había escondido el talento en la tierra, y le devolvió el talento al amo.
El amo no estaba contento con ese siervo. Dijo que el siervo debería haber usado el talento que se le había dado para ganar más talentos. Entonces el amo le dio ese talento al siervo que tenía diez talentos. El amo quería que sus siervos usaran los talentos que les había dado para ayudar a edificar su reino.