Ha nacido el Salvador
Se ha cumplido la promesa de Dios
José y María vivían en Nazaret. María pronto iba a tener un bebé. Todos tenían que ir a su ciudad natal para ser empadronados. Por esta razón, José y María tenían que ir a Belén, la ciudad natal de José. Tenían que viajar un largo trecho para llegar allí.
La travesía no fue fácil para María. Debido a que tantas personas habían llegado a Belén, María y José no pudieron encontrar un lugar para que María tuviera a su bebé.
Encontraron un lugar donde generalmente se guardaban los animales. En ese humilde lugar, nació Jesús. María y José amaron y cuidaron al niño Jesús. Lo envolvieron en pañales para ayudarlo a estar abrigado y cómodo. Lo acostaron a dormir en un pesebre, que generalmente se usaba para alimentar a los animales.
Cerca de allí, los pastores cuidaban de sus ovejas durante la noche. De repente, una luz brillante brilló a su alrededor y apareció un ángel. Los pastores tuvieron miedo.
¡El ángel les dijo que no temieran, porque tenía noticias maravillosas! El Salvador había nacido en Belén y podrían encontrarlo acostado en un pesebre. Entonces, más ángeles aparecieron diciendo: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”.
Los pastores se apresuraron para ir a Belén y encontraron al niño Jesús, tal como el ángel había dicho. Le contaron a la gente las cosas maravillosas que habían visto y oído. Sabían que Jesús era un niño especial.
María y José llevaron al niño Jesús al templo para presentarlo a Dios. Allí conocieron a un hombre llamado Simeón. El Espíritu Santo le había dicho a Simeón que conocería al Salvador antes de morir. Él tomó en brazos al bebé y dijo que Jesús salvaría a todos los hijos de Dios. José y María se maravillaron por lo que dijo.
En el templo había otra persona llamada Ana. Su esposo había muerto hacía muchos años. Ahora Ana pasaba todo su tiempo adorando a Dios en el templo. Le agradeció a Dios la oportunidad de conocer al Salvador. Cada vez que ella conocía a alguien que esperaba al Salvador, le hablaba de Jesús.
Cuando Jesús nació, unos magos de otra tierra vieron una estrella nueva. Sabían que significaba que nacería un niño especial que sería el Hijo de Dios y el Salvador del mundo. Comenzaron un largo viaje para visitar al niño y adorarlo. Querían llevarle regalos para demostrarle su amor.
Mateo 2:1–7; véase Traducción de José Smith en la nota, 2a
Después de viajar por mucho tiempo, los magos llegaron a Jerusalén. Dijeron que había nacido un nuevo rey de los judíos, el Salvador, y que ellos habían venido a adorarlo. Preguntaron dónde podían encontrar al nuevo rey.
Un rey llamado Herodes oyó que los magos estaban buscando un nuevo rey. Él estaba preocupado. Sus sacerdotes y escribas le avisaron que las Escrituras decían que el nuevo rey nacería en Belén. Herodes dijo a los magos que buscaran en Belén y que luego regresaran y le avisaran cuando encontraran al nuevo rey.
Los magos llegaron a Belén. Siguieron la estrella que los condujo a Jesús. Cuando lo encontraron a Él, a María y a José, le dieron a Jesús tres presentes especiales y lo adoraron. Dios les advirtió que no regresaran a Herodes, así que regresaron a su casa por otro camino.
Después de que los magos se fueron, José tuvo un sueño. En el sueño, un ángel le dijo a José que Herodes estaba enojado. José debía llevar a María y a Jesús a Egipto para mantenerlos a salvo.
José se levantó enseguida. Partió hacia Egipto con María y Jesús cuando aún era de noche.
María, José y Jesús permanecieron en Egipto hasta que el ángel les dijo que Herodes había muerto y que era seguro regresar. Luego regresaron a vivir a Nazaret.