Jesús sana a diez hombres que tenían lepra
La importancia de la gratitud
Mientras Jesús viajaba, entró en una aldea y vio a diez hombres que tenían una enfermedad muy grave de la piel llamada lepra. Las personas con lepra tenían que mantenerse alejadas de todos, incluso de sus familias, para no contagiar a los demás.
Los hombres clamaron a Jesús y le pidieron que los sanara. Jesús les dijo que fueran a ver a los sacerdotes de la ciudad. Solo los sacerdotes podían decidir si podrían volver a estar con otras personas.
Lucas 17:13–14; véanse también Levítico 14:2–3
Mientras los diez hombres enfermos iban a ver a los sacerdotes, ocurrió un milagro. Su enfermedad desapareció. ¡Fueron sanados!
Cuando uno de los hombres vio que había sido sanado, volvió y dio gracias a Dios a gran voz. Era samaritano.
El hombre cayó a los pies de Jesús para agradecerle lo que había hecho. Jesús preguntó dónde estaban los otros nueve hombres que habían sido sanados. ¡Solo uno había regresado para agradecerle! Jesús le dijo al hombre: “Levántate, vete; tu fe te ha sanado”.