Romanos 3:21–28; 5:1–11; 6:3–6
Confiar en Jesucristo para la salvación
Salvos por Su gracia
Personas de muchos lugares diferentes se estaban uniendo a la Iglesia de Jesucristo. A los miembros de la Iglesia se les llamaba “santos”.
Algunos de los santos eran judíos que todavía seguían la ley de Moisés. Los demás no lo eran. No estaban de acuerdo en cuanto a si debían seguir la ley de Moisés.
Pablo sabía que los santos tenían esas preguntas. Escribió una carta a los santos de Roma. Les dijo que nadie puede salvarse simplemente por tratar de seguir la ley de Moisés. Todos pecamos, explicó. Para ser salvos, todos debemos tener fe en Jesucristo y seguirlo.
Pablo enseñó que Dios envió a Jesucristo para tomar sobre Sí nuestros pecados. Gracias al sacrificio de Jesucristo, todos podemos arrepentirnos y ser perdonados de nuestros pecados.
Pablo enseñó que Jesucristo nos da el don del perdón y la fortaleza para hacer cosas buenas. Este amoroso don se llama la gracia de Jesucristo y nos llena de esperanza y gozo. Pablo dijo que cuando somos bautizados, como lo fue Jesús, es como comenzar una nueva vida como seguidor de Jesús.