Esteban testifica de Jesucristo
Un siervo valiente da su vida por su testimonio
La Iglesia crecía rápidamente. A los apóstoles cada vez les resultaba más difícil cuidar de todos los miembros.
Los apóstoles decidieron llamar a siete hombres que pudieran ayudar. Pidieron a los miembros que buscaran varones que fueran sabios y llenos del Espíritu Santo.
Una de las personas que eligieron fue Esteban. Los apóstoles le dieron una bendición. Esteban tenía mucha fe e hizo grandes milagros entre el pueblo.
Esteban enseñó acerca de Jesucristo con sabiduría y con el Espíritu. Pero a los líderes de una sinagoga no les gustaba lo que estaba enseñando. Dijeron que hablaba contra Moisés y contra Dios. Llevaron a Esteban ante el sumo sacerdote y otros líderes.
El rostro de Esteban parecía el de un ángel. Les recordó a los líderes que Dios envió a Moisés para salvar a los israelitas, pero que ellos no siempre siguieron a Moisés. Esteban dijo que Moisés era como Jesucristo. Dios envió a Jesús para salvar a Su pueblo, pero los líderes no lo siguieron. Los líderes estaban enojados con Esteban.
Lleno del Espíritu Santo, Esteban miró al cielo. Vio a Jesucristo de pie junto al Padre Celestial.
Cuando Esteban les contó a los líderes lo que había visto, se molestaron aún más. Gritaron enojados y detuvieron a Esteban. Lo arrastraron fuera de la ciudad.
Pusieron sus ropas a los pies de un joven llamado Saulo. Luego apedrearon a Esteban para matarlo. Saulo estuvo de acuerdo con lo que estaban haciendo. Esteban oró. Le pidió al Señor que perdonara a las personas que lo estaban lastimando. También le pidió al Señor que recibiera su espíritu en el cielo.