Juan 21; Mateo 28:16–20; Marcos 16:15–19
Jesús pide a los apóstoles que apacienten Sus ovejas
Mostrar amor por Jesús al enseñar a otras personas sobre Él
Después de que Jesús resucitó, Pedro y algunos de los otros apóstoles fueron a pescar. Aunque lo intentaron toda la noche, no pescaron nada.
A la mañana siguiente, los apóstoles vieron a Jesús en la orilla, pero no sabían que era Él. Él les preguntó si habían pescado algo y le dijeron que no.
Jesús les dijo a los apóstoles que echaran la red a la derecha de la barca y hallarían peces. Los apóstoles hicieron lo que Jesús les dijo ¡y la red se llenó con más de cien peces! Estaba tan cargada de peces que los apóstoles no podían subirla a la barca.
Entonces Juan se dio cuenta de quién era el hombre. Le dijo a Pedro: “¡Es el Señor!”. Pedro saltó al mar y nadó hasta Jesús. Los otros apóstoles llevaron la barca y los peces a la orilla. Jesús estaba cocinando algo de pan y pescado, e invitó a los apóstoles a comer con Él.
Después de comer, Jesús le preguntó a Pedro: “¿Me amas más que estos?”. Pedro le respondió que sí. Entonces Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”.
Entonces Jesús volvió a preguntarle a Pedro si lo amaba y Pedro le dijo que sí de nuevo. Jesús le dijo: “Apacienta mis ovejas”.
Por tercera vez, Jesús le preguntó a Pedro si lo amaba. Pedro dijo: “Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo”. Jesús le dijo de nuevo: “Apacienta mis ovejas”. Quería que Pedro cuidara de las personas que seguían a Jesús.
Más adelante, Jesús pidió a Sus apóstoles que se reunieran con Él en un monte. Allí les dijo que compartieran Su Evangelio por todo el mundo, que enseñaran a las personas Sus mandamientos y que bautizaran a todos los que creyeran. “Me seréis testigos”, dijo. Prometió que estaría con ellos y les daría poder por medio del Espíritu Santo.
Mateo 28:16–20; Marcos 16:15–19; Hechos 1:8
Entonces Jesús ascendió al cielo en una nube. Regresó a Su Padre Celestial. Mientras los apóstoles lo veían partir, aparecieron dos ángeles. Dijeron que así como Jesús había subido al cielo, algún día regresaría a la tierra de la misma manera.