Jesús sana al siervo de un centurión
Un líder romano muestra gran fe
Un centurión vivía en Capernaúm, un pueblo donde Jesús enseñaba a menudo. Era el líder de un numeroso grupo de soldados.
Este centurión tenía un siervo que era muy especial para él. El siervo enfermó e iba a morir.
Aunque el centurión no era judío, había oído hablar de Jesús. Él creía que Jesús tenía poder para hacer grandes milagros. Envió a algunos líderes de los judíos a pedirle a Jesús que fuera a sanar a su siervo.
Los líderes le hablaron a Jesús acerca del centurión y su siervo. Dijeron que este centurión era amable con los judíos. Jesús comenzó a caminar hacia la casa del centurión. Pero antes de que llegara, algunos amigos del centurión lo detuvieron. Le dijeron que no entrara en la casa.
Los amigos dijeron que el centurión no se sentía digno de tener a Jesús en su casa. ¡Él creía que Jesús podía sanar a su siervo incluso desde lejos!
Jesús estaba asombrado por la fe del centurión. Él dijo que no había visto una fe tan grande.
Cuando los amigos del centurión regresaron a su casa, el siervo estaba completamente sano. Jesús lo había sanado, tal como el centurión creía que podía hacerlo.