Jesús y el joven rico
“¿Qué haré para heredar la vida eterna?”
Mientras Jesús y Sus discípulos viajaban, un joven rico vino corriendo a Jesús y se arrodilló ante Él. Le preguntó qué debía hacer para volver a vivir con el Padre Celestial.
El Salvador le recordó al joven que él ya conocía los mandamientos de Dios: no matar, no mentir ni robar, y honrar a tu padre y a tu madre.
El joven respondió que siempre había obedecido esos mandamientos, desde que era niño.
Jesús miró al joven con amor. Le dijo que tenía que hacer una cosa más. Debía vender todo lo que tenía, dar el dinero a los pobres y convertirse en uno de los seguidores de Jesús. ¡Entonces tendría un tesoro en el cielo!
El joven era muy rico. No quería dar todo lo que tenía y se marchó triste.
Jesús dijo que es más fácil hacer pasar un camello por el ojo de una aguja, que quienes aman las riquezas entren en el reino de Dios. Los discípulos se sorprendieron. “¿Y quién podrá salvarse?”, preguntaron. Jesús explicó que tenemos que confiar en Dios para ser salvos. “Todas las cosas son posibles para Dios”, dijo Él.