Jesús sana a un hombre ciego
Una sanación que ocurre de a poco
En un pueblo llamado Betsaida, unas personas llevaron a un hombre ciego a Jesús. Querían que Jesús lo bendijera para que pudiera ver.
Jesús le tomó la mano al hombre y lo condujo fuera de la ciudad. Entonces Jesús puso las manos sobre el hombre y lo bendijo.
Jesús le preguntó al hombre si veía algo. El hombre alzó la vista. Dijo que podía ver un poco, pero no con mucha claridad. Dijo que las personas parecían árboles que andaban.
Jesús bendijo al hombre de nuevo. Esta vez, cuando alzó la vista, veía todo con claridad. ¡Jesús lo había sanado!