Tabita, una mujer que “abundaba en buenas obras”
Devuelta a la vida por el poder de Jesucristo
Tabita era una discípula fiel de Jesucristo. Vivía en un pueblo junto al mar llamado Jope. Le encantaba servir y ayudar a las personas pobres.
Tabita confeccionaba ropa y se la daba a mujeres necesitadas. Ellas amaban a Tabita.
Un día, Tabita se enfermó mucho. Estaba tan enferma que murió.
Los otros miembros de la Iglesia en Jope estaban muy tristes. Sabían que Pedro, uno de los apóstoles de Jesús, estaba en un pueblo cercano. Enviaron a dos hombres para pedirle a Pedro que se diera prisa y fuera a verlos.
Pedro llegó hasta donde estaba el cuerpo de Tabita. Algunas de las mujeres a las que Tabita había ayudado estaban allí. Le mostraron a Pedro la ropa que Tabita había hecho para ellas.
Pedro pidió a todas las personas que salieran de la habitación. Él se arrodilló y oró.
Después de orar, Pedro dijo: “¡Tabita, levántate!”. Ella abrió los ojos y se sentó. Pedro ayudó a Tabita a levantarse. ¡Estaba viva otra vez! Pedro llamó a los amigos de ella para que fueran a verla. ¡Estaban asombrados! Sabían que había sido devuelta a la vida por el poder de Jesucristo. Muchas más personas creyeron en Él.