Conferencia General
Elijan a Jesucristo como su guía
Conferencia General de abril de 2026


9:20

Elijan a Jesucristo como su guía

Necesito que Jesucristo sea mi guía en el trayecto de la vida en medio de las minas terrestres espirituales. Todos lo necesitamos.

Cuando escuché a la presidenta Freeman hablar sobre los días buenos y los días malos, me vino el pensamiento: “Ed, estás a punto de descubrir cuál de los dos es este día”.

Esta sagrada mañana de Pascua de Resurrección, me gustaría relatar una experiencia que me ayudó a entender cuánto necesitamos a Jesucristo para guiarnos en nuestra vida. Ruego que el Espíritu Santo les testifique del Cristo resucitado y que nuestro deseo de seguirlo aumente.

Hace varios años, cuando era un joven abogado, participé en la resolución de una disputa fronteriza entre países que habían estado en guerra. El trabajo requería que viajara a pie por áreas remotas que formaban parte de la zona de guerra reciente. Durante la guerra se habían colocado miles de minas terrestres. Allí había desminadores expertos trabajando para desactivar las minas. Sin embargo, para mi sorpresa, no se conocían todas las ubicaciones de las minas. De modo que en ocasiones, las personas las pisaban accidentalmente y resultaban heridas o incluso morían.

Para ayudarme a completar mi trabajo, se me había proporcionado un guía especial llamado Winta. Winta era muy conocido en la zona. Era de una ciudad fronteriza que había sido atacada. Se escapó y luego se ofreció como voluntario para permanecer en la región durante toda la guerra para observar las actividades del ejército enemigo. Conocía el terreno y lo que ocurrió durante la guerra.

Ya que era posible que algunos lugares a los que viajara tuvieran minas que no se habían detectado, recibí las siguientes instrucciones: Siga cuidadosamente a su guía. Winta conoce esta zona fronteriza por experiencia propia. Camine tras sus huellas unos pasos detrás de él. A donde él vaya, vaya usted. Donde él pise, pise usted. Literalmente debía seguir las huellas de Winta.

Durante varios días seguí a Winta por muchas áreas de la región fronteriza. Al principio me sentía inseguro y preocupado, y a veces caminaba por trincheras abandonadas, pueblos destruidos y otras zonas donde habían estado los ejércitos. Cuanto más caminábamos juntos y yo permanecía a salvo, más aumentaba mi confianza. Gracias a Winta, terminé mi trabajo sin sufrir daños y regresé a casa a salvo. Al seguir sus pasos, caminando con mi guía, desarrollé gran confianza y gratitud hacia él.

Jesucristo es nuestro guía perfecto y personal

Hermanos y hermanas, por mucho que en ese entonces necesitara que Winta fuera mi guía, he aprendido, y más importante aún, que necesito que Jesucristo sea mi guía en el trayecto de la vida en medio de sus minas terrestres espirituales. Todos lo necesitamos.

La invitación de Cristo es constante y coherente: “Ven, sígueme”. “Anda conmigo”. “Vuélvete a mí”. Su invitación es para todos, quienesquiera que seamos, dondequiera que estemos. Porque “él invita a todos […] a que vengan a él y participen de su bondad; y a nadie de los que a él vienen desecha”. ¡Jesucristo no niega a nadie! ¡Nadie tiene por qué caminar solo!

“El Hijo de Dios, el Padre del cielo y de la tierra, el Creador de todas las cosas desde el principio” nos invita a quienes estamos “trabajados y cargados” con nuestras debilidades e imperfecciones a caminar con Él como nuestro guía.

Jesucristo fue completamente obediente al Padre y declaró: “Yo os he dado el ejemplo”. “Aquello que me habéis visto hacer, eso haréis vosotros”. A medida que nos esforcemos por seguir Su ejemplo perfecto, Él nos fortalecerá y protegerá de las minas terrestres espirituales de Satanás.

Aunque la Expiación del Salvador es infinita, Su invitación es personal. Él nos invita a ustedes y a mí a aceptarlo como nuestro guía personal. Él sufrió no solo por la humanidad, sino por cada uno de nosotros individualmente. Como el presidente Russell M. Nelson nos enseñó: “Jesucristo tomó sobre Sí los pecados de ustedes, los dolores de ustedes, las angustias de ustedes y las debilidades de ustedes. En resumen, Él los conoce personalmente y, por lo tanto, sabe cómo guiarles según sus fortalezas, debilidades y circunstancias.

Aunque nuestras sendas en la vida son únicas, cada una debe estar dentro de la senda de los convenios. Porque esa es la senda de Cristo. Entramos en esa senda y nos conectamos con Jesucristo como nuestro guía al ejercer fe en Él, arrepentirnos y hacer promesas sagradas, o convenios, con Él.

Seguimos Sus pasos en la senda de los convenios al estar en lugares santos como el templo, y al tener experiencias sagradas al participar de la Santa Cena, orar, estudiar las Escrituras y ministrar a los demás. Cuanto más tiempo pasemos con nuestro guía de esta manera, y nos esforcemos por seguir Su ejemplo, más desarrollaremos un vínculo profundo y una relación especial con Él y con nuestro Padre Celestial.

Sentiremos el amor del Salvador, seremos bendecidos con Su fortaleza y tendremos mayor confianza en Él. Incluso nuestra naturaleza misma cambiará para llegar a ser más semejantes a Él. Sentiremos más gozo y nuestro amor y gratitud por Él aumentarán.

Cristo tiene el poder no solo de guiar, sino también de sanar

Aunque el Salvador es nuestro guía perfecto, nosotros somos seguidores imperfectos. De hecho, “todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios”. Nuestro amoroso Padre Celestial sabía que así sería. Por lo tanto, nos proporcionó un Salvador; y debido a que Cristo cumplió los fines de la ley por medio de Su Expiación, el Padre le dio todo poder para sanarnos completamente cuando caminamos imperfectamente.

Yo sé que esto es verdad. Cuando he sido herido por minas terrestres espirituales, he experimentado el poder redentor y sanador de Cristo al ejercer fe en Él y arrepentirme con verdadera intención. He sido sanado espiritualmente por Jesucristo. ¡Les prometo que ustedes también pueden serlo!

Por favor, acepten Su invitación: “¿No os volveréis a mí ahora, y os arrepentiréis de vuestros pecados, y os convertiréis para que yo os sane? […] Mi brazo de misericordia se extiende hacia vosotros, y a cualquiera que venga, yo lo recibiré”.

Por lo tanto, Jesucristo no solo es un guía perfecto y personal, ¡también es el Redentor resucitado y el Maestro Sanador!. No importa lo heridos que estén o lo imperfectos e inadecuados que se sientan al seguirlo, Él los ama. Su mano misericordiosa se extiende hacia ustedes incluso ahora. ¡Por favor, tómenla!

Conclusión

Esta mañana de Pascua de Resurrección, ruego que todos aceptemos la invitación de Cristo de ser nuestro guía y andar con Él. Y cuando tengamos dificultades o nos desviemos, volvamos a Él para que Él nos sane; para que Él los sane a ustedes. Como declaró el presidente Dallin H. Oaks: “¡Jesucristo es el camino!”. ¡Él vive! Él es nuestro Salvador y Redentor, el Cristo resucitado, a quien amo. De esto testifico en el nombre de Jesucristo. Amén.

Notas

  1. Las minas terrestres son peligrosas porque normalmente se colocan debajo de la superficie del suelo y, por lo tanto, no son visibles. Explotan cuando se pisa o se pasa por encima de la munición, causando a menudo la muerte o lesiones graves.

  2. Lucas 18:22; véase también Mateo 4:19.

  3. Moisés 6:34.

  4. 3 Nefi 9:13.

  5. 2 Nefi 26:33; cursiva agregada.

  6. Mosíah 3:8.

  7. Mateo 11:28.

  8. 3 Nefi 18:16.

  9. 3 Nefi 27:21.

  10. Russell M. Nelson, “El Señor Jesucristo vendrá de nuevo”, Liahona, noviembre de 2024, pág. 122; véase también Alma 7:11–13.

  11. El presidente Nelson enseñó:

    “Todos los que han hecho convenio con Dios tienen acceso a un tipo especial de amor y misericordia. En el idioma hebreo, ese amor del convenio se llama hesed (חֶסֶד)[…]

    “Debido a que Dios tiene hesed por quienes han hecho convenio con Él, los amará; seguirá obrando con ellos y ofreciéndoles oportunidades de cambiar; los perdonará cuando se arrepientan; y si se descarrían, los ayudará a encontrar el camino de regreso a Él.

    “Una vez que ustedes y yo hemos hecho un convenio con Dios, nuestra relación con Él se vuelve mucho más estrecha que antes del convenio. Ahora estamos ligados en unión. Debido a nuestro convenio con Dios, Él jamás cejará en Sus esfuerzos por ayudarnos, y nunca agotaremos Su misericordiosa paciencia para con nosotros. Cada uno de nosotros tiene un lugar especial en el corazón de Dios. Él tiene grandes esperanzas en cuanto a nosotros” (“El convenio sempiterno”, Liahona, octubre de 2022, págs. 5–6).

  12. Véanse Mosíah 3:19; 27:25–26.

  13. Cuando estaba en la zona fronteriza, a medida que pasaban los días, noté que a veces me volvía descuidado en mis esfuerzos por seguir a mi guía. Mi atención se desviaba y me volvía menos precavido. Luego, de vuelta en el campamento, escuchaba de alguien herido o muerto en la región fronteriza que había pisado una mina. Esto me ayudaba a agudizar mi enfoque. A menudo he pensado en el tiempo que pasé en la región fronteriza y me he preguntado: “¿Por qué me permití volverme descuidado, aunque fuera por un momento, cuando sabía que el descuido podría causar víctimas?”.

    De manera similar, hay momentos en nuestra vida en los que podemos tomar a la ligera el seguir a Jesucristo y correr el riesgo de pisar minas terrestres espirituales colocadas por Satanás. Es importante que prestemos atención al consejo del presidente Dallin H. Oaks, quien advierte: “Seguir a Cristo no es una práctica casual ni ocasional, sino una dedicación continua y una manera de vivir que debe guiarnos en todo tiempo y en todo lugar. Sus enseñanzas y Su ejemplo definen la senda para todo discípulo de Jesucristo” (“Seguir a Cristo”, Liahona, noviembre de 2024, pág.23).

  14. Romanos 3:23; cursiva agregada.

  15. Véase Moroni 7:27–28: “Cristo ha subido a los cielos, y se ha sentado a la diestra de Dios para reclamar del Padre sus derechos de misericordia que él tiene sobre los hijos de los hombres. […] Porque él ha cumplido los fines de la ley”.

  16. 3 Nefi 9:13–14; cursiva agregada.

  17. Las minas terrestres espirituales de Satanás —y otras oposiciones, tribulaciones e incertidumbres que son parte de la vida terrenal— a veces nos paralizan por el miedo. Sin embargo, el saber que Jesucristo es un guía personal y perfecto, que tiene poder para sanarnos cuando damos un paso en falso, debería aumentar nuestra fe y ahuyentar ese temor. Cuando surja el temor, recordemos, confiemos y actuemos de acuerdo con estas palabras tranquilizadoras de Cristo: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te fortalezco; siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10). Y “no temas, porque yo te he redimido; te puse nombre; mío eres tú. […] Porque yo, Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tu Salvador” (Isaías 43:1, 3).

  18. En Ryan Jensen, “‘Jesucristo es la senda’, afirma el presidente Oaks en su primera entrevista como presidente de la Iglesia”, Church News, 16 de octubre de 2025, thechurchnews.com.