Voces de los miembros
Un día inolvidable
Nos preparamos con dedicación y amor para que fuera una experiencia inolvidable, un momento que pueda acompañarlas siempre como recordatorio de los convenios sagrados que hicieron con el Señor.
Como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, hemos soñado con este momento desde antes de tener hijos. La historia de nuestra familia está profundamente marcada por la fe y el amor al Evangelio. Andrea, mi esposa, es conversa desde hace casi diez años y yo nací dentro del convenio. Recuerdo con claridad el día en que mi padre me bautizó. Fue un momento sagrado, lleno de esperanza y promesas que jamás olvidaré. Desde entonces, anhelé poder hacer lo mismo por mis propios hijos, tal como mi padre lo hizo conmigo.
Desde que nuestras hijas eran pequeñas, mi esposa y yo nos hemos esforzado por ser ejemplos diligentes, enseñándoles no solo con palabras, sino también con nuestras acciones. Desde muy pequeñas, les enseñamos a nuestras hijas que el Evangelio es una fuente constante de gozo y paz en los momentos felices y también en los difíciles.
Un día que nunca olvidaremos
El día del bautismo de nuestras gemelas fue profundamente conmovedor. Al preguntarle a Camila cómo se sentía, nos dijo que siempre había soñado con bautizarse y que ahora siente la responsabilidad de ser un ejemplo para su hermanito de cinco años. Nos llena de gozo ver cómo ha madurado espiritualmente y cómo comprende la importancia de seguir firme en la fe. Por su parte, Emma nos expresó que ese día sintió el Espíritu en su corazón y que ahora percibe una conexión más profunda con Dios. Nos compartió que siente Su presencia más cerca. Esas palabras fueron una confirmación para nosotros de que, aunque aún son pequeñas, pueden reconocer perfectamente las impresiones del Espíritu.
Este día se convirtió en uno de los momentos más significativos de nuestra vida familiar. Nos preparamos con dedicación y amor para que fuera una experiencia inolvidable, un momento que pueda acompañarlas siempre como recordatorio de los convenios sagrados que hicieron con el Señor. Hemos procurado ayudarles a entender el significado de este acto y lo que implica seguir a Jesucristo.
Aunque el bautismo es solo el comienzo, es un paso crucial en su camino espiritual. Ver la fe y el deseo de nuestras hijas de seguir el ejemplo del Salvador llena nuestro corazón de gratitud y esperanza. Seguiremos enseñándoles, guiándolas y, sobre todo, amándolas, para que siempre recuerden que el Evangelio de Jesucristo es el mayor regalo que pueden tener en esta vida.