Voces de los miembros
Mi fe me llevó de regreso al templo
Habían pasado dos años desde la última vez que asistí al templo y sentía con todo mi ser la necesidad de volver. Con la apertura del nuevo Templo de San Pedro Sula, mi tiempo de viaje se reducía a solo media hora desde casa. Esta vez, la oportunidad estaba más cerca que nunca. No obstante, debido a una enfermedad que padezco, era muy difícil para mí poder viajar.
Aunque soy una mujer de sesenta y cinco años, mi enfermedad me ha mantenido sentada permanentemente en una silla de ruedas, teniendo días malos y días en los que me siento un poco mejor. Al recordar los convenios hechos en el templo con mi Padre Celestial, me llené de fortaleza para hacer un esfuerzo más para regresar a la Casa del Señor. Así que, cuando recibí la visita de mis líderes de estaca, la presidenta de la Sociedad de Socorro de mi barrio y mis hermanas ministrantes, les expresé mis deseos de visitar el templo.
Pude sentir el amor de todos ellos y el de mi familia, quienes me demuestran día a día que hay razones para seguir luchando. Gracias a la ayuda de todos ellos, logré asistir al Templo de San Pedro Sula.
No puedo describir la felicidad que sentí al volver nuevamente a la Casa de mi Señor, poder sentir Su presencia y volcar mi corazón hacia mi Creador. Sé que Dios vive, que esta obra es verdadera, que las promesas se cumplen en esta vida y en la otra. Sé que un día el Señor restaurará cada parte de mi cuerpo y podré estar para siempre con la familia que tanto amo.
Con la ayuda de Helga Reconco.