“Cómo las relaciones de apoyo pueden contribuir a la salud mental”, Liahona, agosto de 2025.
Cómo las relaciones de apoyo pueden contribuir a la salud mental
Aquellos que inspiran esperanza, escuchan con atención y brindan buenos consejos pueden ser una fortaleza para ayudarle a superar sus desafíos.
Ilustraciones por David Green
Depresión, ansiedad, preocupaciones, perfeccionismo, tristeza, la vida puede estar llena de problemas de salud mental y emocional que pueden hacer que sea difícil sentir felicidad y paz.
Hay muchos recursos disponibles cuando se tienen problemas de salud mental o emocional. Como se analizó en los dos primeros artículos de esta serie, puede recurrir a los recursos de la Iglesia y a los suyos propios para mejorar su salud mental. Puede orar al Padre Celestial para pedir el poder sanador y renovador del Salvador para ayudarle. Es posible que encuentre personas de apoyo entre su familia, amigos y miembros del barrio o rama que pueden ayudarle.
Carolina Perego, terapeuta de Servicios para la Familia en Chile, compara este tipo de relaciones de apoyo con un escudo que nos protege en tiempos difíciles: “Las relaciones interpersonales, los recursos relacionales y las redes de apoyo son fundamentales para nuestra salud mental y bienestar emocional. Tener personas de confianza, personas significativas que nos apoyen en momentos de aflicción o dificultad, puede brindar seguridad, certeza y confianza”.
Buscar apoyo
Las relaciones interpersonales se establecen “por medio de cosas pequeñas y sencillas” (Alma 37:6). Se necesita tiempo y esfuerzo para llegar a establecer una relación interpersonal cercana con alguien. Tomar la iniciativa de relacionarse con otras personas puede ayudarle más de lo que cree. “A medida que desarrollamos relaciones amorosas con los demás, nuestra salud física, emocional y espiritual se fortalece”.
Todos necesitamos relaciones interpersonales porque nos ayudan a evitar el aislamiento. “El adversario desea aislarnos de los demás y que nos sintamos privados de las bendiciones que provienen de las relaciones”. El aislamiento puede hacerlo más susceptible a la soledad. Rodearse de seres queridos es una excelente manera de combatir el aislamiento y recibir consejo, sugerencias o validación.
Sin embargo, cuando se tienen dificultades puede ser difícil buscar ese apoyo. Nicole De Klerk, terapeuta Santo de los Últimos Días de Sudáfrica, dice: “Una de las cosas más difíciles de los problemas de salud mental es que la persona que los experimenta a menudo siente que está sola, aislada, que no es digna de ser amada, que hay algo mal consigo misma, que es diferente o que es una carga”. Relacionarse con alguien puede ayudarle a ver que hay esperanza y que su valor es infinito a la vista de Dios.
Recibir ayuda de su barrio o rama
Su barrio o rama es otra fuente de ayuda a la que puede acudir. Susan Neiva, terapeuta Santo de los Últimos Días de Portugal, describe cómo pueden ayudar los líderes locales: “Los obispos escuchan con compasión y pueden ofrecer otros recursos o referencias a consejeros o terapeutas profesionales, si fuera necesario”. Si está pasando por necesidades ahora, su obispo o presidente de rama puede recomendarle que se reúna con otros líderes del barrio o la rama, como un miembro de la presidencia del cuórum de élderes o de la Sociedad de Socorro. Estos líderes son llamados a ministrar a los miembros del barrio y pueden ser inspirados para saber cómo ayudar.
La hermana Neiva también recomienda recibir visitas de hermanos o hermanas ministrantes. “Estas visitas ofrecen oportunidades de compañerismo, escucha y ayuda práctica, lo cual puede ser beneficioso para quienes experimentan problemas de salud mental”. La ministración es una manera en que los miembros pueden demostrarle el amor que el Salvador siente por usted, si acepta sus esfuerzos. Si no recibe visitas regulares de sus hermanos o hermanas ministrantes, comuníquese con ellos y pídales apoyo.
La mano sanadora del Salvador
Si bien las relaciones de apoyo pueden ser una bendición, las relaciones difíciles pueden suponer una fuente de dificultades, incluso con un cónyuge, un hijo o un compañero de trabajo, por ejemplo. Las relaciones interpersonales estresantes y contenciosas pueden contribuir a las enfermedades mentales y a los conflictos emocionales.
Es posible que las personas que forman parte de su vida no siempre estén equipadas para ayudarle con sus problemas de salud mental, pero el Salvador siempre está dispuesto a ayudarle. Tal como enseñó el élder Juan Pablo Villar, de los Setenta: “Su mano siempre estará allí para nosotros, aun si en un principio no podemos verla ni sentirla, porque Él fue elegido por nuestro Padre Celestial para ser nuestro Salvador, el Redentor de toda la humanidad”.
El Padre Celestial y Jesucristo le aman sin importar las pruebas que afronte. Sus brazos siempre están extendidos. Usted puede hablar con el Padre Celestial por medio de la oración. Él puede hablarle por medio de las Escrituras, del Espíritu Santo, por la influencia de otras personas y de otras maneras para ayudarle a tener paz en su vida. Considere la posibilidad acudir a alguien de su red de apoyo para que le fortalezca en los momentos de necesidad.