“Los que están con nosotros”, Liahona, agosto de 2025.
Mujeres del convenio
Los que están con nosotros
El poder del Salvador descenderá sobre Su fiel pueblo del convenio.
Me encanta el relato del profeta Eliseo. El rey de Siria quería capturarlo y envió ejércitos para rodear la ciudad donde vivía. Cuando el joven criado de Eliseo los vio, tuvo miedo y le preguntó al profeta qué iban a hacer (véase 2 Reyes 6:11–15). La respuesta de Eliseo fue: “No tengas miedo, porque son más los que están con nosotros que los que están con ellos” (2 Reyes 6:16). Tal vez el siervo se haya preguntado cómo podía ser posible, ya que veía que estaban rodeados por el enemigo. Entonces Eliseo oró al Señor para que abriera los ojos del joven y este vio “que el monte estaba lleno de gente de a caballo y de carros de fuego alrededor de Eliseo” (2 Reyes 6:17).
Dondequiera que se encuentren en el mundo, recuerden siempre que aquellos que están con nosotros, ayudándonos y animándonos, son más que aquellos que puedan estar en nuestra contra, sean cuales sean las apariencias. Al elegir mantenernos conectados de manera segura a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo por medio de nuestros convenios con Ellos, podemos estar seguros de ese hecho; y los que estarán con nosotros son más poderosos que los que estén contra nosotros. ¡Testifico de ello!
Tal como el gran misionero del Libro de Mormón, Ammón, proclamó después de muchos años de dificultades y gozo predicando a los lamanitas, un día nosotros también proclamaremos:
“Sí, yo sé que nada soy; en cuanto a mi fuerza, soy débil; por tanto, no me jactaré de mí mismo, sino que me gloriaré en mi Dios, porque con su fuerza puedo hacer todas las cosas; sí, he aquí que hemos obrado muchos grandes milagros en esta tierra, por los cuales alabaremos su nombre para siempre jamás […].
“He aquí, ¿quién puede gloriarse demasiado en el Señor? Sí, ¿y quién podrá decir demasiado de su gran poder, y de su misericordia y de su longanimidad para con los hijos de los hombres?” (Alma 26:12, 16; cursiva agregada).
Un Dios de gran poder y misericordia
¡Ese es el Dios que adoramos! ¡Un Dios de gran poder, misericordia y longanimidad! Un Dios que tiene un plan para redimirnos —el gran plan de felicidad—, hecho posible por nuestro querido Salvador y Su sacrificio expiatorio a nuestro favor (véase Alma 42).
Nuestro Padre Celestial y Su Hijo Jesucristo siempre estarán con nosotros dondequiera que vayamos en el mundo, si se lo permitimos al elegirlos y continuar eligiéndolos. Ellos no se meterán a la fuerza en nuestras vidas. Es nuestra decisión, pero ¿por qué elegir hacerlo solos cuando podemos tener la protección, las promesas y el poder divinos que Ellos nos ofrecen al elegir unirnos gozosamente a Ellos mediante una relación por convenio? Eso es lo que tenía el profeta Eliseo y por eso no temía, ni siquiera cuando estaba rodeado por los ejércitos del rey malvado.
Nefi vio nuestros días:
“Y sucedió que vi la iglesia del Cordero de Dios, y sus números eran pocos […].
“Y aconteció que yo, Nefi, vi que el poder del Cordero de Dios descendió sobre los santos de la iglesia del Cordero y sobre el pueblo del convenio del Señor, que se hallaban dispersados sobre toda la superficie de la tierra; y tenían por armas su rectitud y el poder de Dios en gran gloria” (1 Nefi 14:12, 14).
El pueblo del convenio armado con poder
Como miembros de la Iglesia restaurada de Cristo en todo el mundo, somos relativamente pocos en número, pero la promesa es que el poder del Cordero de Dios descenderá sobre el pueblo del convenio del Señor que está dispersado sobre toda la superficie de la tierra. ¡Esos somos nosotros! Cuando guardamos nuestros convenios con Dios, se nos promete que seremos armados con Su poder.
Testifico con el presidente Jeffrey R. Holland, Presidente en Funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles, que tenemos ángeles a nuestro alrededor en ambos lados del velo. Él declaró: “Dios nunca nos deja solos, nunca nos deja sin ayuda en los desafíos que enfrentamos […]. Y siempre hay ángeles que van y vienen a nuestro alrededor, visibles e invisibles, conocidos y desconocidos, mortales e inmortales”.