“¿Quién desea complacer al Señor hoy?” Liahona, agosto de 2025.
Voces de los Santos de los Últimos Días
¿Quién desea complacer al Señor hoy?
Cada arreglo floral que prepara la hermana Choi es un regalo significativo, fruto del sacrificio y para honrar al Salvador.
Todos los domingos por la mañana, cuando mi esposa y yo nos reunimos con el grupo de habla coreana que forma parte de nuestro barrio, sutiles fragancias florales flotan por toda la capilla. A la derecha del púlpito, invariablemente, se encuentra un hermoso arreglo de fragantes fresias rodeadas de coloridas flores de amaranto redondo en un lecho de follaje.
Cuando me mudé al barrio hace unos años, me fijé en que la hermana Geum-oak Choi llevaba un arreglo floral único y hermoso. Pronto me di cuenta de que ella llevaba arreglos florales cada semana.
Cuando le pregunté por qué, dijo: “Porque la iglesia es un lugar hermoso”. Lleva cuarenta y cinco años decorando el púlpito de la capilla.
Su servicio semanal me recordó lo que el presidente Gordon B. Hinckley (1910–2008) dijo en la oración dedicatoria del Templo de Seúl, Corea, en 1985: “Dedicamos los jardines, con toda su belleza, como un entorno apropiado para este santo edificio”. La hermana Choi ejemplificó esta sencilla declaración al honrar y embellecer nuestro centro de reuniones.
Un día, después de la iglesia, nuestro obispo encontró al hermano y a la hermana Choi en su casa rociando agua sobre las plantas y quitando las malas hierbas del jardín.
“Hermana Choi, la mayoría de las flores aún no han florecido”, dijo el obispo. “¿Cómo puede llevar flores completamente abiertas todos los días de reposo?”.
Ella respondió: “Cada domingo por la mañana miro hacia el jardín y pregunto a las flores: ‘¿Quién quiere complacer al Señor hoy?’. Entonces siento las flores gritar: ‘¡Yo, quiero ir yo! Es mi turno’”.
Cuando mi esposa y yo visitábamos a la hermana Choi, ella nos hacía pasar por un portón hacia su patio trasero. Cientos de plantas cuidadosamente cultivadas —frutas, flores y verduras— se extendían a lo largo de un espacio estrecho.
El pasatiempo de la jardinería ayuda a la hermana Choi a recordar a Jesucristo durante toda la semana (véase Doctrina y Convenios 20:77, 79). Con cada arreglo que prepara, le ofrece a Él un regalo significativo, fruto del sacrificio y para honrarlo. Ella es una flor en la ciudad de Los Ángeles, compartiendo la luz y el amor de Jesucristo a través de su dedicación.