Voces de los miembros
Él confía en mí
El sacerdocio es un don sagrado, un privilegio y una gran responsabilidad.
Cuando fui ordenado al sacerdocio, pude darme cuenta al orar, leer y meditar, del privilegio y la responsabilidad de ser las manos de Dios en esta tierra.
¡Sí! Tener el sacerdocio en mi vida y reconocer que Dios confía en mí para bendecir a las familias, incluida la mía, me permitió ver Su poder obrando milagros en muchas ocasiones. Un ejemplo de ello ocurrió cuando mi esposa, Judith, sufrió un accidente grave que casi le costó una de sus piernas. Sus dolores eran tan intensos que acudía en busca de una bendición del sacerdocio. Recuerdo su fe y humildad al pedírmela. Al pasar los minutos, podía dormir profundamente y descansar, mientras el dolor extremo cesaba.
Vi ese poder también en los momentos más difíciles de nuestra vida. Perdimos a nuestros primeros cuatro hijos: el primero, al quinto día de nacido, y los otros, durante el embarazo. En medio del dolor, como matrimonio, acudimos a recibir bendiciones de consuelo de alguien con la debida autoridad del Señor. Somos realmente afortunados porque nunca perdimos la fe. Nuestro Padre Celestial ha prometido que, si somos fieles, Él nos dará un gozo que el mundo no puede ofrecer. Hoy tenemos la dicha de ser una familia sellada en el templo y de haber recibido una de las bendiciones que más anhelábamos como esposos. Después de muchas pérdidas, ahora enseñamos a nuestros tres hijos el Evangelio desde pequeños.
Mi esposa y yo reconocemos que, gracias al poder de Dios, tenemos nuestra amada familia. Animo a todos los hermanos que poseen el sacerdocio, o que se están preparando para recibirlo, a ser fieles a los convenios que hacen, a vivir dignamente y a regocijarse porque nuestro Padre Celestial ha confiado en nosotros Su poder.
Testifico del amor y poder de Dios. Él conoce cada batalla que enfrentamos y nos da las herramientas para salir victoriosos de cada desafío. Sin embargo, debemos esforzarnos por magnificar nuestro llamamiento en el sacerdocio, sirviendo a los demás y confiando en Su maravilloso plan.