2025
El Señor desea que volvamos a Él
Agosto de 2025


Voces de los miembros

El Señor desea que volvamos a Él

Desde que nací, mis padres me llevaron a la Iglesia donde aprendí el Evangelio de Jesucristo. Con el tiempo, muchos problemas y las actividades en mi colegio me fueron alejando poco a poco de la Iglesia, hasta que me alejé por completo. Aunque en el fondo siempre pensaba que debía volver, no sabía cómo hacerlo.

El tiempo seguía transcurriendo y me convertí en una joven de veintitrés años. Un día sentí el deseo de orar y preguntarle a mi Padre Celestial qué debía hacer. Sentí Su amorosa respuesta, pero pretendí no haberla escuchado y decidí que aún no era el momento de regresar a la Iglesia. Sin embargo, llegué a comprender que el Señor nunca nos abandona y que, cuando le pedimos con verdadera intención, nos ayuda a tomar el mejor camino.

Un día del mes de septiembre de 2024, un exmisionero que había servido en mi ciudad regresó a Honduras para la dedicación del Templo de San Pedro Sula y, al conversar con él, me invitó a ver la conferencia general en octubre de ese mismo año. Sentí que debía verla y llevar todas mis interrogantes para saber qué hacer con mi vida. Recuerdo que ¡todas mis preguntas fueron contestadas! Pero aún no sabía cómo regresar. Días después, llegaron a mi casa dos amigos de la Iglesia, quienes me invitaron a asistir nuevamente a la capilla, y días más tarde aparecieron los misioneros de mi barrio haciéndome la misma invitación.

Hoy comprendo que el Señor estaba preparando la vía. Empecé a asistir a la capilla y me invitaron a ser consejera de FSY. Puedo decir que, gracias a mis líderes, he podido empezar a progresar, acercarme más a mi Salvador y ser más activa en la Iglesia. Hoy comprendo lo valiosa que soy a los ojos de mi Padre Celestial.

Gracias al amor de mi Salvador, he aprendido a perdonar, tener esperanza, paz, paciencia y a ser resiliente. Sé que puedo seguir mejorando, que debo terminar de romper las cadenas del pasado y que Dios estará siempre conmigo, a veces en silencio, viendo mi progreso, pero dispuesto a ayudarme cuando lo necesite. Testifico que orar, ayunar y prestar servicio me hace ver a las personas como el Padre Celestial las ve y que lo demás vendrá por añadidura.