La no tan aterradora oficina del obispo
Padre Celestial, por favor, perdóname. Ayúdame a hablar con el obispo hoy.
Puedo hacerlo.
No puedo.
Puedo.
No puedo.
¡Sí puedo!
Uy, lo siento.
¿Vienes a guardar las sillas?
Mmm… primero tengo… que hablar con el obispo.
Me están juzgando mucho.
¿Vas a hablar con el obispo? ¿Estás en problemas?
No está en problemas.
Sabía que podrías hacerlo. Estoy orgullosa de ti.
Obispo, ¿tiene un minuto?
Ojalá esté ocupado. Ojalá esté ocupado.
¡Claro! ¡Adelante!
Tenía miedo de que pensara que soy mala persona, y de que todo el mundo lo pensara.
¿Tú crees que eres mala persona?
Sí, lo creía. Pero ahora siento mucha paz.
El Padre Celestial y Jesucristo te aman mucho. Ellos te ayudarán, y yo también estoy aquí para ayudarte.
Entonces, ¿estás en problemas?
Le hace una mueca.
Ahora lo estás, porque te vi.
Padre Celestial, por favor, ayúdame a sentir Tu amor.
Y gracias por ayudarme a hablar con el obispo.