Consejos para los finales y los comienzos
Estas son cuatro cosas para tener en cuenta cuando estés atravesando algún cambio.
El verano anterior a mi último año de escuela secundaria, mi familia se mudó del norte de Virginia, EE. UU., cerca de Washington D. C., a un pequeño pueblo de California. No fue una transición fácil. Tenía muchas ganas de terminar la escuela secundaria con mis amigos. ¡A los diecisiete años, sentía que mi vida había terminado!
Me llevó un tiempo aceptar que la vida está llena de finales y comienzos, tanto emocionantes como (a veces) aterradores. Ya sea que te mudes a un lugar nuevo, comiences la escuela secundaria, empieces un trabajo, vayas a la misión o afrontes cualquier otro acontecimiento importante de la vida, puedes seguir adelante incluso cuando todo lo conocido parezca desaparecer para siempre.
Permanece anclado espiritualmente
El cambio es parte de la vida, pero algunas cosas nunca cambian, pase lo que pase. Esas son cosas a las que siempre debemos aferrarnos. El presidente M. Russell Ballard (1928–2023) se refirió a ellas como anclas para nuestra vida.
El presidente Ballard dijo: “Si se coloca un ancla correctamente en el fondo del mar, puede sostener un barco gigante con firmeza, incluso en mares agitados”. Él enseñó: “Así como los barcos necesitan anclas para evitar que se alejen flotando a la deriva […], las personas necesitan anclas espirituales en sus vidas si han de permanecer firmes”.
Permite que tu relación con el Padre Celestial y Jesucristo sea tu ancla espiritual más segura. Su amor por ti es constante. Puedes acudir a Ellos por medio de la oración diaria, el estudio de las Escrituras, el servicio a los demás y la asistencia a la Iglesia, aunque sea en un nuevo barrio o rama. Permanecer cerca de Ellos te ayudará a sentirte firme, independientemente de lo que te suceda.
Aprende a adaptarte
Puedes tener una mala actitud ante las transiciones de la vida o sacar el máximo provecho de tu nueva situación. Eso te ayudará toda la vida. A continuación, se indican algunas herramientas que pueden ayudar:
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Lleva un diario personal: Escribir tus pensamientos es una excelente manera de resolver problemas y calmar emociones. Llevar un diario personal también puede ayudarte a reconocer la mano de Dios en tu vida y a sentirte agradecido por ella.
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Haz actividad física: La actividad física puede mejorarte el estado de ánimo y despejarte la mente. Incluso una caminata corta puede ser muy beneficiosa. Puedes salir y disfrutar de la belleza de las creaciones de Dios. Esto puede ayudarte a ver las cosas desde una perspectiva más positiva.
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Sé creativo: La música y el arte inspiradores pueden ayudarte a expresarte; las expresiones creativas sanas como esas pueden ayudar a mantener la mente y el corazón abiertos a las impresiones espirituales y a nuevas experiencias.
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Habla con alguien: No tienes que pasar por las transiciones solo. Tu padre, tu madre, un líder de la Iglesia o un amigo de confianza pueden ayudarte. Hablar con franqueza puede ser difícil, pero compartir cómo te sientes definitivamente te ayudará, ¡así que comunícate! Y recuerda: siempre puedes orar.
Anímate a interactuar
Las transiciones de la vida también pueden proporcionar nuevas oportunidades, ¡así que atrévete a interactuar! Únete a un club, participa en Seminario, ofrécete como voluntario o juega un nuevo deporte. Atreverte a probar cosas nuevas con sabiduría fortalece la confianza y te ayuda a descubrir de lo que eres capaz.
Conocer gente nueva puede ser difícil. Si dejas la comodidad y te atreves, puedes aprender a comunicarte mejor y sentirte más cómodo en situaciones nuevas. Cuando busques nuevos amigos, recuerda ser la clase de amigo que estás buscando. Entablar relaciones con bondad puede conducir a conexiones significativas.
No te des por vencido
Mi último año no fue fácil, me sentía muy solo. Sin embargo, durante ese tiempo aprendí la importancia de buscar buenos amigos que me apoyen y respeten mis creencias. Eso me ha resultado útil desde entonces.
Los cambios y las transiciones a menudo nos ayudan a progresar, lo cual es una parte importante del plan del Padre Celestial. Aun cuando las cosas no salgan exactamente como esperas, el Padre Celestial puede tomar tus experiencias (especialmente las difíciles) y ensanchar tus capacidades y enseñarte para que puedas experimentar crecimiento, fortaleza y una fe más profunda a fin de prepararte para las cosas increíbles que Él tiene reservadas para ti.
Y recuerda: no estás solo. El Salvador entiende cada transición, cada final y cada comienzo. Si caminas con Él, siempre habrá días mejores por delante.