Voces de los jóvenes
La invitación de Seminario
Ilustración por Katelyn Budge
La transición de la escuela primaria a la secundaria fue bastante aterradora para mí. Además de eso, también estaba empezando Seminario. En nuestra estaca, tenemos Seminario por la tarde, así que enseguida después de la escuela voy directamente a Seminario. Estos horarios a menudo son agotadores, porque tengo muchas más tareas ahora que estoy en la escuela secundaria. Aun así, aunque ya no tengo tanto tiempo como antes, estoy agradecido de que mi tiempo se destine a algo que es bueno para mí.
En Seminario, nuestro maestro nos enseñó cómo Enós oró durante horas, hablando con el Señor. Nos invitó a tener una fe similar y a orar ese día durante treinta minutos después de Seminario. Acepté el desafío y oré. Mi maestro nos había dicho que oráramos como si estuviéramos teniendo una conversación completa con el Padre Celestial. Traté de conectarme realmente con Él y agradecerle por las bendiciones que tengo en mi vida. Los treinta minutos pasaron lento al principio, pero hacia el final, sentí que pasaban más rápido. Asistir a Seminario, estudiar las Escrituras y aprender más sobre el Evangelio en verdad está fortaleciendo mi relación con el Padre Celestial.
A pesar de que algunas cosas de la vida dan temor, como empezar Seminario o ir a una nueva escuela, he aprendido a confiar en el Padre Celestial y en Su plan. Uno de mis pasajes favoritos de las Escrituras que aprendí en Seminario es Éter 12:6, que dice: “La fe es las cosas que se esperan y no se ven”. No necesitamos ver para tener fe.
Cuando las cosas sean difíciles o confusas, ora y pídele al Padre Celestial que te guíe para saber qué hacer y que te dé fortaleza para seguir adelante. No te des por vencido. ¡Puedes hacerlo!
Cleon F., 14 años, Ontario, Canadá.
Le gusta hacer películas y jugar videojuegos.