Para la Fortaleza de la Juventud
Un collar con una promesa
Para la Fortaleza de la Juventud Febrero de 2026


Un collar con una promesa

Un preciado regalo del abuelo me ayudó a mantenerme centrada en el templo.

una joven con su abuelo, mirando una lámpara de araña

Ilustración por David Comerón

Me encantan las cosas brillantes, siempre me han gustado. Me encanta cómo los destellos captan y reflejan la luz, y creo que por eso me gustan tanto las lámparas de araña de cristal y, en especial, las del templo.

Recuerdo caminar por el templo de forma reverente con mi familia durante un programa de puertas abiertas cuando tenía apenas nueve años. Nunca olvidaré estar de pie bajo las lámparas de araña del salón celestial totalmente maravillada. No podía creer lo hermoso, limpio y blanco que estaba todo.

Cuando salimos del templo, mi abuelo me dijo que tenía un regalo para mí. Abrí los ojos bien grandes cuando mi abuelo sacó un collar refulgente del bolsillo. Era una cadena larga con un pequeño cristal en el extremo, igual que los del templo.

“Hice esto para ti”, dijo mi abuelo mientras me ataba el collar alrededor del cuello. Mi abuelo es electricista y vende todo tipo de hermosos apliques de iluminación. Me dijo que había hecho el collar con un cristal sobrante de su taller y que quería que lo usara para que me recordara el templo.

Me pidió que le prometiera que algún día iría al templo; también me testificó de la forma en que el templo había bendecido su vida y cómo puede bendecir la vida de todos. Cada vez que me ponía mi collar con el cristal, pensaba en el templo y en cuánto deseaba entrar. Siempre recordé la promesa que le hice a mi abuelo.

Cuando finalmente tuve la edad suficiente para ir a hacer bautismos al templo, disfruté cada oportunidad que tuve de ir. En el templo, siempre me sentí conectada con mi Padre Celestial y nunca olvidaré el sentimiento que tuve después de recibir mi investidura. Luego de esa sagrada experiencia, entré en el salón celestial y abracé a mi abuelo bajo la hermosa lámpara de araña de cristal.

Mi abuelo tenía razón en cuanto a cómo el templo puede bendecir nuestra vida. Ha continuado bendiciéndome toda la vida, porque me ayuda a recordar mi propósito aquí en la tierra.

foto, corona y collar