Para la Fortaleza de la Juventud
Profundiza en el libro de Génesis
Para la Fortaleza de la Juventud Febrero de 2026


Tesoros escondidos

Profundiza en el libro de Génesis

sopa

No vale la pena que cambies tu “primogenitura” por nada.

La historia de Jacob, Esaú y el “guisado” tiene algunas lecciones para nosotros.

Según Génesis 25:29–34, Esaú llegó a casa hambriento después de un arduo día de trabajo y pidió un poco del “guisado” que su hermano Jacob estaba cocinando. Jacob le dijo que le cambiaría el guisado por la “primogenitura” de Esaú, es decir, la herencia especial, las responsabilidades y la autoridad a las que Esaú tenía derecho por ser el primogénito de Isaac.

Esaú básicamente respondió: “Está bien, me muero de hambre. ¿De qué le sirve la primogenitura a un hombre que muere de hambre?”. Hicieron el intercambio. Al hacerlo, Esaú demostró que su primogenitura no tenía ningún valor para él.

Es posible que nos falten algunos de los detalles de este relato (véanse Moisés 1:23, 41; Artículos de Fe 1:8). No está claro por qué Jacob no quería compartir su comida con su hermano.

El punto es que no estaba bien que Esaú cambiara su primogenitura por un plato de guiso, ni por nada.

Considera la “primogenitura” como consideras la “integridad” o el “honor”. ¿Los cambiarías por unos minutos de alegría o satisfacción? ¿Renunciarías a la eternidad por un placer temporal?

Es ridículo cambiar tu herencia por sopa. Sin embargo, de hecho, sería ridículo cambiar la felicidad eterna por cualquier cosa.

nudo

Si el Señor promete algo y nosotros somos fieles, Él cumplirá.

El Señor prometió a Abraham que sería “padre de muchas naciones” (Génesis 17:4). La cuestión es que Abraham y su esposa, Sara, nunca habían tenido hijos y ya ambos eran muy mayores.

A Abraham le alegraba la idea de que Sara tuviera un bebé ahora, pero era escéptico. “¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara, ya de noventa años, ha de dar a luz?”, preguntó (Génesis 17:17).

Sara tuvo un hijo, por supuesto: Isaac, cuyo hijo Jacob (también conocido como Israel) fue el padre de las doce tribus.

El Señor a menudo hace promesas que parecen imposibles para nuestra mente mortal. Sin embargo, si somos fieles, ¡Él siempre las cumple!

Así que no te preocupes por el “cómo”, déjaselo a Él.

Cómo Isaac fue un símbolo del Salvador

El mandato del Señor a Abraham de que sacrificara a su hijo Isaac fue un símbolo de la Expiación de Jesucristo, que sucedería muchos años más tarde (véase Jacob 4:5). Estas son algunas cosas en las que puedes reflexionar:

  • El Señor le dice a Abraham que lleve a Isaac a la “tierra de Moriah” (Génesis 22:2), que es el lugar donde más adelante se edificó Jerusalén y donde el Salvador fue crucificado.

  • Isaac carga la leña del holocausto (véase Génesis 22:6) tal como Jesús cargaría Su propia cruz (véase Juan 19:17).

  • Cuando Isaac pregunta dónde está el cordero del sacrificio, Abraham dice: “Dios se proveerá de cordero para el holocausto” (Génesis 22:8). A corto plazo, Dios les dio un carnero para sacrificar en lugar de Isaac (véase Génesis 22:13); a largo plazo, Jehová mismo vino a la tierra y fue sacrificado por nosotros.