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Siete ventajas que tienes como Santo de los Últimos Días en la era de la inteligencia artificial
Esta nueva tecnología traerá cambios, pero estás bien equipado para manejarlos.
Es posible que hayas oído hablar de la inteligencia artificial (IA). Aparentemente, es la próxima gran novedad: computadoras que pueden responder y generar cosas de maneras que parecen similares a la inteligencia humana.
Es posible que también hayas escuchado algunas predicciones sobre la inteligencia artificial. Cosas como: “¡Nos va a quitar el trabajo!”. “¡Va a crear nuevos puestos de trabajo!”. “¡Va a destruir el mundo!”. “¡Va a hacer que el mundo sea mejor!”.
No sabemos exactamente qué sucederá, pero una cosa es segura: las herramientas y tecnologías basadas en IA ya están causando un gran revuelo.
Como miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tienes algunas ventajas espirituales en esta era emergente de inteligencia artificial que pueden ayudarte a tener más gozo y paz. Puedes aprender acerca de ellas en las Escrituras y en las palabras de los profetas modernos. Te mostramos solo siete de ellas, sin ningún orden en particular.
1. Conoces tu verdadera identidad y valor, y el valor de cada hijo de Dios
Eres un hijo de Dios, como todas las demás personas de la tierra. La obra y la gloria de tu Padre Celestial es ayudarnos a llegar a ser como Él (véase Moisés 1:39). “El valor de las almas es grande a la vista de Dios” (Doctrina y Convenios 18:10). Conocer tu valor, y el de todas las personas, significa que das importancia a lo que somos los hijos de Dios y lo que podemos hacer.
El élder David A. Bednar, del Cuórum de los Doce Apóstoles, ha advertido que la IA “tiene el potencial de oscurecer nuestra verdadera identidad como hijos e hijas de un amoroso Padre Celestial”. Pero tú no debes permitir que la aparente facilidad y el poder que otorga la IA te ciegue ante el hecho de que los seres humanos (también conocidos como hijos de Dios) son lo más importante para Él. No es el dinero, ni la conveniencia, ni un concepto indefinido de “progreso”, sino las personas. Tú valoras lo que los hijos de Dios pueden hacer y crear.
2. Sabes que la tecnología se puede usar para propósitos buenos o malos (o sin ningún propósito)
Cualquier herramienta o tecnología se puede utilizar para el bien o para el mal; esto es algo que ya te habían dicho antes. (Por ejemplo: utilizar internet para hacer historia familiar es genial; usarlo para acceder a pornografía es muy, muy poco genial). Luego están las cosas que no son especialmente buenas ni malas, que simplemente no tienen sentido, como por ejemplo, toda la pérdida de tiempo sin valor ni propósito que tiene el no dejar de pasar pantallas.
Del mismo modo, algunos usos de la IA pueden ser muy buenos (por ejemplo: usarla para traducir idiomas u obtener fuentes para investigar un tema). Pero también hay algunas que son malas o insensatas (por ejemplo: usarlas para escribir un discurso de la reunión sacramental, hacer trampas en la escuela o hacer videos realistas falsificados de personas famosas).
El sentido común puede guiarte sobre tu forma de pensar en cuanto a la IA, pero lo más importante es que el Espíritu Santo puede ayudarte a discernir lo que es bueno o malo (o simplemente no tiene sentido) al respecto (ver la ventaja número 5).
3. Valoras tu albedrío
Tu albedrío, la capacidad para escoger y actuar, es muy importante. Satanás procuró destruirlo cuando se rebeló contra el Padre Celestial en el Gran Concilio antes de que viniéramos a la tierra (véase Moisés 4:3). Pero, ¿qué tiene que ver la IA con el albedrío? El élder Bednar nos ha advertido: “Debido a que la IA está encubierta por la credibilidad y las promesas del progreso científico, ingenuamente podríamos ser seducidos a entregar nuestro preciado albedrío moral a una tecnología que solo puede pensar de manera telestial. Al hacerlo, podemos ser transformados gradualmente de agentes que pueden actuar a objetos sobre los que solo se actúa”.
Debido a que valoras tu albedrío, no dejarás que la IA lo asfixie entregándole a ella todo tu tiempo, atención, energía creativa y toma de decisiones. E incluso puedes ejercer tu albedrío eligiendo no usar la IA en absoluto si es posible. Ese es el poder del albedrío: tú eliges; tú actúas.
4. Amas la verdad
Debido a que eres discípulo de Jesucristo, amas la verdad. Por lo tanto, la idea de usar la IA de cualquier manera que sea deshonesta o engañosa te causa un mal sentimiento. Puede ser tentador hacer creer que un trabajo generado con IA es tuyo. Pero debido a que amas la verdad, no lo harás.
Además, sabes cómo buscar la verdad. Sabes que si la IA te da información pero no te muestra fuentes fiables de tal información, debes tener cuidado de confiar en ella.
Y sabes que es solo una herramienta, no la fuente de la verdad de Dios. Esa fuente se encuentra en las Escrituras y en las palabras de los profetas, así como en lo que procede del Espíritu Santo. Como ha enseñado el élder Gerrit W. Gong, del Cuórum de los Doce Apóstoles: “La inteligencia artificial no puede reemplazar la revelación ni generar la verdad de Dios”.
5. Tienes el don del Espíritu Santo
El don del Espíritu Santo puede ayudarte a discernir los usos buenos y malos de la IA. Este don también puede brindarte consuelo y paz en un mundo que parece haberse visto sumido en una agitación política, económica y moral a raíz de esta tecnología emergente. Al grado en que seas fiel a tus convenios, tienes la promesa de Dios de esa guía y consuelo (véase Doctrina y Convenios 82:10).
6. Valoras el aprendizaje, el trabajo y el crecimiento
El propósito del plan del Padre Celestial es que lleguemos a ser más como Él. Como sabes esto, sabes que ser perezoso todo el tiempo va en contra de ese propósito, y por eso sabes que decir: “Deja que lo haga la IA” todo el tiempo no es apropiado. Vivir y aprender tienen que ver con el desarrollo de tu mente, tus habilidades y tu conocimiento; no con ceder tu pensamiento y criterio a una máquina.
Dado que sabes que “el Señor ama el esfuerzo”, sabes que el proceso de aprender importa al menos tanto como lo que produces como resultado (trabajos, asignaciones, exámenes, calificaciones, títulos, discursos de la reunión sacramental, etc.), porque es a lo largo del proceso donde se produce el crecimiento.
Como ha enseñado el élder Bednar: “El objetivo no es simplemente producir o presentar contenido impresionante; más bien, es obrar y llegar a ser lo que Dios desea y anhela que lleguemos a ser”.
7. Valoras la conexión con Dios y con Sus hijos
Tú deseas tener una conexión real y directa con el Padre Celestial por medio de la oración, el estudio de las Escrituras y otros medios espirituales. Por ello no dejarás que la IA se interponga en el camino de tal conexión. También quieres una conexión real con las personas, no solo una imitación de compañía humana. Quieres algo real, quieres conectar con otros hijos de Dios, que tienen espíritu, mentes y cuerpos.
Como dijo el élder Bednar: “Un compañero de IA es solo un algoritmo matemático. Ustedes no le gustan, no se preocupa por ustedes; en realidad no sabe si ustedes existen o no”.