Voces de los miembros
Ser madre con la guía del Espíritu Santo
Cuando me convertí en madre por primera vez, tenía muchas dudas. Constantemente me preguntaba si lo estaba haciendo bien, deseaba lo mejor para mi hijo y fue entonces cuando la oración y la guía del Espíritu Santo se convirtieron en mi mayor apoyo.
Desde las primeras horas después del nacimiento de mi hijo, comprendí que, si me esforzaba por guardar los mandamientos y procuraba la compañía del Espíritu Santo, podía desempeñar mi nueva misión como madre de la mejor manera posible.
Con el paso de los años, he llegado a entender que, como madres, no podemos darnos el lujo de vivir sin la guía del Espíritu Santo. Lo necesitamos constantemente en nuestra labor diaria. El Espíritu me ha ayudado a guiar a mis hijos por el camino de la luz, a fortalecerlos en sus momentos difíciles y a sostenerlos en sus enfermedades y desafíos personales. “Y por el poder del Espíritu Santo podréis conocer la verdad de todas las cosas” (Moroni 10:5). He podido comprobar esa verdad en mi vida, especialmente en mi rol como madre.
Invito a todas las madres a esforzarse por tener la guía del Espíritu Santo y a mantener una comunicación constante con nuestro amoroso Padre Celestial por medio de la oración. Sé que Dios escucha nuestras oraciones y que está pendiente de nosotros en todo momento. Sé que Él desea nuestra felicidad. He sentido Su amor en mi vida, en cada bendición y también en cada prueba.