2025
Has hecho feliz a tu abuela
Septiembre de 2025


“Has hecho feliz a tu abuela”, Liahona, septiembre de 2025.

Voces de los Santos de los Últimos Días

Has hecho feliz a tu abuela

La prima de mi abuela no tenía idea de lo mucho que su regalo y su mensaje significaban para mí.

fotografía de la boda de la abuela de la autora

Fotografía de la boda de la abuela de la autora

Al crecer con padres sordos, yo era muy consciente de que mi familia era diferente. Cuando era pequeña, no había nadie que interpretara para mis padres en las reuniones o actividades de la Iglesia, así que no asistíamos con frecuencia.

Siempre me sentía como alguien ajeno que deseaba lo que las personas de mi barrio tenían: una familia que oraba y estudiaba junta.

Sin embargo, al final de mi último año de secundaria, nos volvimos más activos en la Iglesia. Mis padres se sellaron en el Templo de Mesa, Arizona, y dos de mis cuatro hermanos y yo fuimos sellados a ellos.

Cinco años después, yo me estaba preparando para recibir la investidura y casarme en el templo. La noche antes de mi sellamiento en el templo, mi hermano y su esposa asistieron al templo para efectuar la obra vicaria por los padres de mi madre, como preparación para que fueran sellados al día siguiente. Mi madre era conversa desde hacía casi veinte años y deseaba comenzar su historia familiar y la obra del templo por su familia.

Al día siguiente, nuestros abuelos fueron sellados y mi hermano y su esposa volvieron a actuar como representantes. Era el día de mi boda, sí, pero tenía un significado adicional para mí. Mis abuelos, a quienes no conocí, estaban compartiendo ese día especial conmigo.

Unos días más tarde, cuando mi esposo y yo abríamos los regalos de boda, abrimos un obsequio muy especial de una prima hermana de mi abuela. Ella era una mujer religiosa que había tenido una relación muy estrecha con mi abuela. El regalo era una fotografía de mi abuela en el día de su boda. La tarjeta que la acompañaba decía: “Tu abuela está muy feliz contigo y te mira desde arriba”.

Aquella prima no tenía idea de lo mucho que su mensaje significó para mí. Ella tampoco sabía que hacía poco que se había efectuado la obra del templo por mi abuela. En ese momento supe en mi corazón que mi abuela estaba complacida conmigo y feliz de que nuestra familia hubiera comenzado el importante trayecto de la obra del templo y de historia familiar.

Ahora éramos una familia eterna, de camino a reunir a nuestros antepasados y guiados por mi madre para bendecir a nuestra familia al otro lado del velo.