“El Señor me guio a casa”, Liahona, septiembre de 2025.
Voces de los Santos de los Últimos Días
El Señor me guio a casa
Al seguir la impresión espiritual de regresar a Bolivia, el Señor me guio a bendiciones familiares eternas.
Ilustración por David Malan
Mientras trabajaba en mi doctorado y enseñaba música en los Estados Unidos, me esforzaba por vivir el Evangelio y sentir la influencia de Dios en mi vida. Estaba lejos de casa y a veces me sentía solo, pero sentía que Su amor y Su voz guiaban mis decisiones.
Un día tuve el sentimiento de que debía regresar a mi país de origen, Bolivia. Regresar no fue una decisión que tomé a la ligera, ya que todo iba bien. Sin embargo, después de orar, sentí con fuerza que debía regresar porque me esperaba algo importante.
Luego de mi regreso, comenzó un programa de licenciatura en música en una de las mejores universidades de Bolivia, donde encontré trabajo como profesor.
En mi barrio de origen, pronto conocí a una joven a la que nunca había visto antes. Sus padres se habían convertido a la Iglesia mientras yo me estaba preparando para partir hacia los Estados Unidos años atrás. Comenzamos a salir y nos casamos, lo cual ha sido una gran bendición en mi vida.
Hace dos años, a mi abuela se le diagnosticó cáncer. Nosotros éramos muy unidos. Cuando era pequeño, ella me decía: “Siempre estarás conmigo y sé que me cuidarás”.
Gracias a que yo había regresado a casa, estuve allí cuando ella me necesitó y pasé tiempo con ella todos los días durante sus últimos meses. No se unió a la Iglesia antes de morir, pero le encantaban la revista Liahona, el Libro de Mormón y la conferencia general. “Creo en todo”, decía ella.
Más adelante, tuve la bendición de estar con mis padres en el Templo de Cochabamba, Bolivia, cuando mi abuela fue sellada a su esposo, que había muerto joven. Ella nunca se volvió a casar. Sentí que estaban allí en el templo con nosotros, felices y juntos de nuevo. Ver a mis padres en la sala de sellamientos actuando como representantes fue algo hermoso.
No sabemos qué sucederá en nuestra vida, pero el Señor sabe dónde debemos estar. Él también sabe cómo bendecirnos y nos guiará para que actuemos en Su lugar a fin de bendecir a otras personas. Si confiamos en Su sabiduría y dirección, sé que Él puede hacer más con nuestra vida de lo que nosotros mismos podemos hacer.