“Para nuestra época”, Liahona, septiembre de 2025.
Para nuestra época
Treinta años después de que se presentara al mundo la proclamación sobre la familia, sus principios divinos son más proféticos y válidos que nunca.
El presidente Gordon B. Hinckley hablando a una congregación en Santiago, Chile
El 23 de septiembre de 1995, el presidente Gordon B. Hinckley (1910–2008) dirigió la palabra a un grupo de hermanas de la Sociedad de Socorro y presentó “La Familia: Una Proclamación para el Mundo”. Los siguientes son algunos de sus comentarios en esa ocasión:
“Creo que todo niño debería tener la bendición de nacer en un hogar donde sea bienvenido, criado, amado y bendecido con padres —un padre y una madre— que vivan en lealtad el uno con el otro y con sus hijos. […]
“Cuanto más eduquen a sus hijos en los senderos del Evangelio de Jesucristo, con amor y expectativas elevadas, hay mayor probabilidad de que tengan paz en sus vidas. […]
“Con tanta sofistería que se hace pasar como verdad, con tanto engaño en cuanto a las normas y los valores, con tanta tentación de seguir los consejos del mundo, hemos sentido la necesidad de amonestar y advertir sobre todo ello. A fin de hacerlo, nosotros, la Primera Presidencia y el Consejo de los Doce Apóstoles, presentamos ahora una proclamación a la Iglesia y al mundo como declaración y confirmación de las normas, doctrinas y prácticas relativas a la familia que los profetas, videntes y reveladores de esta Iglesia han repetido a través de su historia. […]
“Recomendamos a todos que lean con cuidado, reflexión y espíritu de oración esta proclamación. La fortaleza de toda nación radica en las paredes de sus hogares. Instamos a nuestros miembros, en todo lugar, a fortalecer a su familia de acuerdo con estos valores que a través de los años han sido probados”.