2025
Logré un testimonio
Septiembre de 2025


Voces de los miembros

Logré un testimonio

Completé los papeles para la misión con éxito, luego recibí mi llamamiento, fui apartada y cuando me di cuenta, estaba en un avión rumbo a México. Durante todo este proceso, no tenía un testimonio de la veracidad del Evangelio. Mi tiempo en el CCM fue una experiencia muy feliz, pero al mismo tiempo una época muy difícil. Quería testificar con el mismo poder que otros misioneros, pero no podía. Una noche le supliqué al Señor que me diera la oportunidad de amarlo y de sentir que Él me amaba. Me levanté sintiendo paz y eso fue el comienzo de todo.

Ya en el campo misional aprendí a depender completamente de Dios. Muchas veces me sentí sola, triste, frustrada o incluso insuficiente. Mi testimonio de la oración fue lo primero que creció al suplicarle al Padre consuelo, paz y entendimiento. No siempre comprendí al instante qué era lo que el Padre quería enseñarme a través de las pruebas, pero sé que Su Espíritu siempre me guio. A través de pequeños actos, como comenzar un diario de gratitud, comencé el camino a mi conversión. Aunque esas acciones pueden parecer insignificantes, los principios que aprendí son una gran base para toda la vida.

Durante el mes de diciembre, nuestro presidente de misión nos pidió estudiar la Expiación de Jesucristo. En mi orgullo, pensé que ya sabía lo suficiente y decidí no hacerlo. Casi finalizando el mes, pasé por momentos muy difíciles que me motivaron a estudiar el tema. Aprendí mucho y sé que, si hubiera seguido el consejo de mi presidente de misión, podría haber evitado muchas angustias. Sin embargo, gracias a esto, mi testimonio se fortaleció y mi conocimiento de la Expiación se profundizó un poco más.

Aún hay muchas cosas que me faltan por aprender y muchos errores que sigo cometiendo, pero sé que continuamente el Padre Celestial me guiará para aprender y mejorar. Gracias a mis experiencias en la misión, hoy puedo decir que lo amo y sé que Él me ama. Esta es Su Iglesia y este es Su Evangelio. Testifico que, a través de la revelación, podemos llegar a saber la verdad de todas las cosas.