Voces de los miembros
Experiencia en el CCM
Nos llamaron como misioneros de servicio para apoyar a los líderes y miembros. Nos asignaron trabajar con los futuros misioneros. Junto con el miembro del sumo consejo de cada estaca encargado, planeamos y llevamos a cabo una súper actividad para nuestros jóvenes. La llamamos Conferencia de Capacitación Misional para la Región Oeste en la capilla del Templo de San Salvador.
Fueron invitados los jóvenes de diecisiete a veinticinco años. Escuchamos el testimonio de un par de jóvenes que ya recibieron su asignación como misioneros de tiempo completo y nos dividimos en distritos. Se impartieron capacitaciones apoyándonos en el manual “Predicad Mi Evangelio”. En ambas sesiones, tuvieron la oportunidad de hacer ordenanzas en el templo. También recibieron instrucción por parte de profesionales de la salud mental.
Concluimos la tarde con una fotografía de grupo para cada región. Mi esposa y yo tenemos tres hijos y dos nietos. Hoy tenemos casi 300 futuros misioneros a los que hay que cuidar, nutrir y apoyar. Todos los que participamos salimos felices, animados y deseosos de ver progresar a cada uno de estos jóvenes en sus misiones y en sus vidas. Algunos aún no habían tomado la decisión de prepararse para servir, pero después de la conferencia los escuchamos decir: “Iré”. Nos sentimos bendecidos al ser parte de esta gran obra y ahora ser parte de la vida de estos futuros misioneros.
El élder Richard G. Scott declaró: “Todo lo que valoro en mi vida comenzó a tomar forma en el campo misional. Si no se me hubiera alentado a ser misionero, no hubiera tenido la compañera eterna y la entrañable familia que amo tanto. Estoy seguro de que no hubiera recibido las excepcionales oportunidades profesionales que me hicieron crecer en todo aspecto, ni los llamamientos sagrados con oportunidades para servir, por los que estaré eternamente agradecido. Mi vida ha sido bendecida más allá de lo imaginable debido a que presté servicio misional”.
Voces de los participantes
Adriana Montalvo, de la Estaca Soyapango
Me encantó cada charla que nos dieron, sentí que estaba en un CCM de verdad. Aprendí que, sin importar cómo llegue a servir en una misión, lo importante es cómo sirva a los demás. Entendí que debo prepararme para tener la compañía del Espíritu Santo y cuidar de mi salud mental. Siempre acudir a mis líderes si llego a tener algún problema emocional y comportarme como una discípula de Jesucristo.
Gabriela Michell Coreas, de la Estaca Soyapango
En cada uno de los ocho talleres pude sentir el Espíritu; cada discursante estaba preparado con lecciones muy especiales, fáciles de entender y con un gran propósito espiritual. Me siento enormemente bendecida por la oportunidad de participar en esta actividad y convivir con los jóvenes y líderes. Sus testimonios fortalecieron el mío y reafirmaron mis deseos de servir en una misión.
Rebeca Ramos, de la Estaca San Salvador
¡Mi experiencia fue increíble! Desde hace un tiempo, en mi corazón existía el deseo de servir en una misión y había estado pidiendo en oración una respuesta. Desde el primer momento en que llegué y entré a la capilla, pude sentir el Espíritu en gran manera. Pude sentir en mi corazón el llamado de mi Padre Celestial para prepararme para servir en una misión de tiempo completo. Sentí Su amor, Su misericordia y la certeza innegable de que Él nunca olvida a ninguno de Sus hijos. Él nos usa como instrumentos para traer a nuestros hermanos y hermanas de regreso a Su redil, especialmente a aquellos que aún no han conocido el Evangelio. Sin duda, ese día fue una bendición en mi vida; pude aprender muchas cosas que llevaré conmigo siempre y pondré en práctica durante el tiempo que sirva en una misión y por el resto de mi vida.
Javier Medrano, de la Estaca Ilopango (Instructor)
Fue una experiencia muy gratificante poder platicar con los jóvenes acerca de las experiencias vividas antes y durante la misión. Poder resolver sus dudas me hizo recordar que hace algunos años era yo quien tenía esas dudas, preguntas y miedos referentes a la misión. Ver a muchos de los chicos sentir el Espíritu, salir animados y con un deseo más firme de servir en una misión refleja el éxito de la actividad.
Fue un privilegio para mí enseñar y aprender de tantos jóvenes de la región. Sé que muchos pudieron encontrar una respuesta a sus dudas en esta actividad. Espero que este tipo de actividades sea recurrente en el futuro. Mientras tanto, nos toca cuidar y recordar esas impresiones en cada uno de nuestros barrios y estacas.