2025
Aprender a ser fiel
Marzo de 2025


Voces de los miembros

Aprender a ser fiel

La fe siempre ha sido una fuente de fortaleza para mí, especialmente como madre soltera. Mi fe me ayudó a encontrar paz, paciencia y esperanza cuando la vida parecía abrumadora. Los relatos del Libro de Mormón me inspiraron a seguir adelante, sabiendo que podía superar los desafíos con la ayuda de Dios.

Últimamente, la palabra “fe” me ha llamado la atención en mi estudio del Libro de Mormón. En Alma, los miembros fieles de la Iglesia se volvieron al Señor porque sabían que sus vidas dependían de Él. Cuando las guerras terminaron, estaban agradecidos a Dios por haberlos librado sanos y salvos de sus enemigos. Sin embargo, poco después de que Dios los bendijera con seguridad y prosperidad, rápidamente olvidaron de dónde provenían esas bendiciones.

“Sí, y podemos ver que es precisamente en la ocasión en que hace prosperar a su pueblo […] sí, entonces es la ocasión en que endurecen sus corazones, y se olvidan del Señor su Dios, y huellan bajo sus pies al Santo; sí, y esto a causa de su comodidad y su extrema prosperidad” (Helamán 12:2).

El Libro de Mormón nos muestra que el orgullo hará que perdamos la fe. A medida que los hijos de Dios son bendecidos y ya no están afligidos, tienden a olvidarse de Dios. Creen que ya no lo necesitan.

El presidente Nelson nos aconsejó: “¡Piensen de manera celestial!”.

“Pensar de manera celestial significa ser de mente espiritual. Del profeta Jacob, en el Libro de Mormón, aprendemos que ‘ser de mente espiritual es vida eterna’ (2 Nefi 9:39).

“Cuando tomen decisiones, los invito a adoptar una perspectiva a largo plazo: una perspectiva eterna. Pongan a Jesucristo en primer lugar, porque su vida eterna depende de la fe en Él y en Su Expiación, y depende también de su obediencia a Sus leyes. La obediencia les prepara el camino para una vida de gozo hoy en día y para una gran y eterna recompensa mañana” (“¡Piensen de manera celestial!”, Liahona, noviembre de 2023, pág. 12).

Recibimos la fe por medio del don del Espíritu Santo y recibimos el don del Espíritu Santo al obedecer las leyes y los mandamientos de Dios. El pecado destruye la fe. La oración y el arrepentimiento mantendrán fuerte la fe.

En 3 Nefi 5:3 leemos que ciertos nefitas y lamanitas se mantuvieron firmes en su fe: “Abandonaron todos sus pecados, […] y sirvieron a Dios con toda diligencia de día y de noche”. En 3 Nefi 6:14 se encuentra cómo se mantuvieron fuertes cuando otras personas estaban perdiendo la fe, fueron “convertido[s] a la verdadera fe; y no quisieron separarse de ella, porque eran firmes, inquebrantables e inmutables; y estaban dispuestos a guardar los mandamientos del Señor con toda diligencia”. Se mantuvieron fuertes porque hicieron un convenio con el Señor y ese convenio era más importante para ellos que su propia vida.

Por medio del Libro de Mormón, aprendemos que la fe se fortalece con la obediencia, la rectitud, el arrepentimiento, al procurar la influencia del Salvador, al servir a Dios diligentemente, al volvernos firmes e inmutables, al guardar los mandamientos y al guardar nuestros convenios con Dios.

Hubo muchos años en mi vida en los que fui madre soltera, cuidando a cinco niños en casa y enseñando a veinticinco o más niños en la escuela. Sabía que la única manera de lograrlo era con la ayuda del Señor. Me aferré a la barra de hierro como nunca antes lo había hecho, combinado con la oración y el servicio en el templo. Al hacerlo, fui testigo de la mano de Dios en mi vida de muchas maneras, grandes y pequeñas.

Sé que a medida que procuremos estudiar y aprender las lecciones del Libro de Mormón, nuestra fe aumentará y, a medida que surjan tiempos difíciles, tendremos la fe para superarlos.