2025
Recuerda: Eres de gran valor
Marzo de 2025


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Recuerda: Eres de gran valor

Dios te conoce y te ama, dondequiera que estés y cualesquiera que sean tus circunstancias.

Dos niños sentados y sonriendo

En un mundo con tantas personas, ¿realmente nos conoce Dios a cada uno de nosotros?

¡Sí!

El élder Dieter F. Uchtdorf, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dijo: “No importa dónde vivan, no importan sus humildes circunstancias, cuán precario sea su empleo, cuán limitadas sean sus habilidades, cuán común sea su apariencia o cuán pequeño parezca ser su llamamiento en la Iglesia, ustedes no son invisibles para su Padre Celestial. Él los ama”.

Todos los hijos de Dios son valiosos para Él (véanse Doctrina y Convenios 18:10; Alma 26:37). En los siguientes relatos, miembros de la Iglesia hablan de cómo supieron de Su amor hacia ellos y cómo lo recuerdan.

Dios proveerá

“Considerad los lirios del campo, cómo crecen; no trabajan ni hilan […], y si [a] la hierba del campo […] Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros?” (Mateo 6:28, 30).

Como tenemos la suerte de vivir cerca de la naturaleza, a mi familia le gusta dar largos paseos por los senderos junto a nuestra casa antes del atardecer. Durante esas caminatas, a menudo hablamos sobre nuestro día y las bendiciones que reconocimos ese día. Entre las cosas sencillas que a mi hija le encantan en nuestra ruta de senderismo están las flores silvestres. Son coloridas, silvestres y gratis. En realidad, nadie riega esas flores silvestres a diario, ya que recolectan agua y humedad del rocío, la niebla y la lluvia ocasional.

Esto me recuerda la enseñanza de Dios en Mateo 6:28. A menudo nos preocupamos a diario por cómo salir adelante en la vida, cómo nos vemos o cómo nos perciben los demás, pero la belleza de esas flores silvestres es el recordatorio sencillo y diario de que Dios me ama y que siempre proveerá para mí y para mi familia.

Thang Nguyen, Texas, EE. UU.

Nosotros podemos amar a los demás como Dios lo hace

“Cuando os halláis al servicio de vuestros semejantes, solo estáis al servicio de vuestro Dios” (Mosíah 2:17).

He aprendido que soy de gran valor para Dios al estudiar las Escrituras, memorizar el lema de las Mujeres Jóvenes, leer mi bendición patriarcal y hacer convenios en el santo templo. He aprendido que soy de gran valor para Dios por medio de mi experiencia en esta vida. He sentido lo mucho que Él me ama por el amor que tengo por mis hijos. Cuando sirvo a los demás, aprendo a amarlos como Él lo hace. Él tiene un amor perfecto por todos Sus hijos, lo cual me incluye a mí. Ese amor me demuestra lo importante que soy para Dios y me demuestra mi valor.

Keturah Gordon, Oregón, EE. UU.

Las cosas pequeñas y sencillas nutren la fe

“Por medio de cosas pequeñas y sencillas se realizan grandes cosas” (Alma 37:6).

Recuerdo que cuando era niña, mi mamá me decía que yo era de gran valor para Dios, que Él me conocía y que siempre debía procurar amarlo y servirlo. Esto puede sonar cliché pero sé que es verdad, porque lo he vivido. Es gracias a hacer las cosas pequeñas y sencillas que la semilla de la verdad que mi madre plantó en mi corazón hace mucho tiempo, se ha convertido en un gran conocimiento y certeza de que Dios me conoce y me ama, y de que soy importante para Él. Me acerco más a Dios al asistir a la iglesia y al participar de la Santa Cena con regularidad, al estudiar las Escrituras, al orar continuamente para comprender Su palabra, al buscar revelación de Dios para mí y para mi familia, al seguir los mandamientos de Dios, al aceptar y magnificar los llamamientos de la Iglesia, al amar a los demás, al compartir el Evangelio con los demás, al enseñar a los demás a buscar a sus antepasados y a registrar sus propias historias personales, y al hacer y guardar convenios sagrados con Dios.

Él envió a Su Hijo a sufrir y morir por mí porque me ama mucho y quiere que regrese a casa para vivir con Él algún día. No tengo ninguna duda de que mi madre lo sabía, y espero y ruego que yo siempre lo recuerde y continúe haciendo lo mejor que pueda.

Moana Piena, Hawái, EE. UU.

Dios envió a Su Hijo

“Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo Unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

He sentido el amor de Dios en mi propia vida por medio de las oraciones contestadas y la paz que siento cuando estudio las Escrituras con mi familia. Esas experiencias personales me recuerdan que Dios está al tanto de mí y se preocupa por mi bienestar. El Plan de Salvación en sí mismo es un testamento de nuestro valor a los ojos de Dios. Él ha preparado una vía para que regresemos a Él y lleguemos a ser como Él. Este plan divino demuestra que Él valora nuestro progreso y felicidad eternos.

Quizás la mayor evidencia del amor de Dios sea la Expiación de Jesucristo. Nuestro Salvador sufrió por cada uno de nosotros individualmente, demostrando que merecemos el sacrificio supremo. Testifico que Dios nos ama a cada uno de nosotros profunda y personalmente. Somos de infinito valor para Él. Al recordar esta verdad, podemos afrontar los desafíos de la vida con fe y hallar gozo en nuestra jornada de regreso a Él.

Alex Lobanov, Tiflis, Georgia

Dios siempre nos acompaña

“Recordad que el valor de las almas es grande a la vista de Dios” (Doctrina y Convenios 18:10).

En mi caso, cada vez que siento que no se me ama o que me siento mal conmigo misma, empiezo a recordar el pasaje de Doctrina y Convenios que dice: “El valor de las almas es grande a la vista de Dios” (Doctrina y Convenios 18:10). Esta declaración de nuestro Padre Celestial me ha dado mucho consuelo. Él siempre me ha acompañado, sin importar lo que suceda. Su amor es eterno, y es inimaginable que sacrificara a Su Hijo para salvarnos a todos. Ese magnífico gesto de amor me ha dado fortaleza para superar todas las adversidades y elevarme para conectarme con Él.

Janette Tam, California, EE. UU.

Dios tiene un plan para nuestra vida

“Porque, he aquí, esta es mi obra y mi gloria: Llevar a cabo la inmortalidad y la vida eterna del hombre” (Moisés 1:39).

Aprender más sobre el gran Plan de Salvación y exaltación me ha ayudado a saber que soy hijo de Dios. Cuando estudio Moisés 1:39, entiendo que el Padre Celestial tiene una gran función que desempeñar en mi vida. Eso me da esperanza y seguridad.

Por medio de mi llamamiento y responsabilidades como esposo y padre, he aprendido que Dios es mi Padre y ama a todos Sus hijos. El hacer convenios y guardarlos mediante el arrepentimiento diario y el participar de la Santa Cena semanalmente me ha ayudado a sentir Su amor por mí y por mi familia.

Francis Kikambi Sseremba, Wakiso, Uganda

¿Conoces a alguien que necesite que se le recuerde que es de gran valor? ¡Encuentra una manera de compartir el amor de Dios con los demás hoy!