“El ministerio de los apóstoles: Una obra que nadie más puede hacer”, Liahona, marzo de 2025.
El ministerio de los apóstoles: Una obra que nadie más puede hacer
La forma en que el ministerio mundial de los apóstoles modernos del Señor influye en las personas para bien.
El Cuórum de los Doce Apóstoles testifica de Jesucristo en todo el mundo. Su llamamiento es único e importante. Después de ser llamados a servir, se retiran de sus distinguidas carreras para dedicar todo su tiempo y talentos a bendecir a los demás. Cada uno aporta dones y talentos únicos a su llamamiento, perfeccionados mediante una vida de servicio, enseñanza y aprendizaje del Evangelio, y superación de desafíos con fe en el Señor.
El élder Ronald A. Rasband, del Cuórum de los Doce Apóstoles, y su esposa, Melanie, acababan de acomodarse en sus asientos para escuchar el concierto de Navidad de la escuela de su nieto cuando el director se acercó y preguntó si el élder Rasband daría la bienvenida a la audiencia.
Mientras se ponía de pie y miraba a la multitud y a la banda —todos emocionados de que comenzara el programa— pensó simplemente en dar la bienvenida a los invitados y desearles una noche maravillosa. Sin embargo, luego recordó su llamado apostólico de siempre ser testigo especial en todo lugar. Él dijo: “Damas y caballeros, [en esta] época del nacimiento de Cristo no puedo dejar pasar la oportunidad de dar testimonio de Su nombre y de Su ministerio”.
Dondequiera que vayan y con quienquiera que se encuentren, el mensaje de los apóstoles es la afirmación de que Jesucristo es el Hijo Redentor de Dios. “Primero y principal, somos en todo momento testigos de la realidad viviente del Señor Jesucristo”, dijo el élder David A. Bednar.
“Jesucristo es la razón por la que estamos aquí”, dijo el élder Dale G. Renlund a las hermanas de la Sociedad de Socorro en un devocional en Londres el año pasado. “¡Sé con toda seguridad que Él vive! […] El verdadero milagro ocurre en sus vidas cuando lo saben por ustedes mismas”.
“¿Cómo puedo ayudarlos a edificar su fe en Jesucristo?”, preguntó el élder Quentin L. Cook a los miembros en Sídney, Australia, al relatar cómo esa pregunta ha sido fundamental para preparar sus mensajes durante muchos años.
Sus enseñanzas revelan un sentido de urgencia y anhelo que ellos sienten para que otras personas se eleven en santidad, vean y sientan al Salvador, y experimenten Su gracia expiatoria (véase 3 Nefi 11:15). Las enseñanzas de ellos están impregnadas de amor y comprensión. El llamado de ellos al arrepentimiento es amable, pero firme. El anhelo de ellos para que los miembros crezcan en las cosas de Dios es tan obvio como innegable. Cuando las personas escuchan el testimonio de un Apóstol, se conmueven corazones y se transforman vidas.
Testigos de Jesucristo
Cada Apóstol aporta talentos y experiencias singulares para llevar a cabo su asignación. Cada uno se distinguió en su carrera. Cada uno es diferente en su personalidad y estilo, pero tienen cualidades en común. Son felices, positivos y es reconfortante estar con ellos. Muy a menudo, quienes conocen a un Apóstol de Jesucristo quedan impresionados por su cortesía y naturaleza genuina.
Los apóstoles sienten la urgencia de hacer ciertas cosas: tienen el impulso de bendecir, dar consuelo y testificar.
“Durante tres décadas, ha sido para mí un honor y un privilegio relacionarme con los miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”, dijo el presidente Jeffrey R. Holland, Presidente en Funciones del Cuórum de los Doce. “Sin excepción, cada uno de estos hombres me ha ayudado a llegar a ser un mejor discípulo de Jesucristo.
“Al reunirnos hace poco para tomar una fotografía del Cuórum, sentí una inmensa gratitud por formar parte de una orden continua de discípulos de Jesucristo de la antigüedad y de nuestros días.
“Los nombres y rostros de […] este Cuórum cambian con el tiempo, pero lo esencial permanece: Cada apóstol ha aceptado el mandato de ‘[ser un] testig[o] especia[l] del nombre de Cristo en todo el mundo’ [véase Doctrina y Convenios 107:23]. Jamás se podría encomendar a nadie una obra más dulce, ni un grupo más selecto de hombres para llevarla a cabo”.
El élder Dieter F. Uchtdorf habla durante una conferencia especial del Distrito Jerusalén, en el Centro de Jerusalén de BYU, el 22 de abril de 2023.
“Hoy me inundaron sentimientos de gratitud por el Salvador mientras considerábamos Su sacrificio en dos lugares especiales”, dijo el élder Dieter F. Uchtdorf mientras recorría sitios sagrados en Israel en 2023. “Visitamos el Sepulcro del Huerto”, donde habría yacido el cuerpo de Cristo.
“También visitamos la zona que algunos consideran el Jardín de Getsemaní. Mientras caminábamos entre olivos centenarios, escuchábamos versículos de las Escrituras que describían el solemne sacrificio del Salvador por nosotros en el jardín y en la cruz.
“La experiencia agonizante de Jesucristo en el Jardín de Getsemaní y en la cruz merece todo nuestro respeto y reverencia absoluta. Del mismo modo, los maravillosos acontecimientos que ocurrieron al tercer día después de Su Crucifixión merecen ocupar un lugar de asombro y gratitud eterna en nuestro corazón y mente.
“¡Como discípulo de Cristo, soy bendecido para proclamar mi testimonio de que Él vive!”.
En una publicación en las redes sociales sobre la reverencia por el Señor, el élder Gerrit W. Gong nos alentó: “Hablemos siempre con reverente y afectuosa gratitud sobre la obra y la gloria de Dios, y sobre los méritos, la misericordia y la gracia de Jesucristo y Su sacrificio expiatorio”.
Preparar a un Apóstol
“Al Señor le lleva mucho tiempo instruir a un Apóstol”, dijo el presidente Russell M. Nelson. “Cuando ese hombre es llamado a los Doce, el Señor espera que tenga algo singular para contribuir”.
A lo largo de su vida, cada Apóstol atraviesa “pruebas que le […] requieren paciencia y valor”, que fomentan la introspección y, a veces, son potencialmente mortales.
“Siempre hay una prueba”, dijo el presidente Nelson, al describir la obra al servicio del Señor. “¿Están dispuestos a hacer cosas muy difíciles? Una vez que hayan demostrado que están dispuestos a hacer su parte, Él les ayudará”.
Mientras se dirigía a los miembros de Australia, el élder Cook resumió su experiencia al contar cómo los miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles se han sentido poco preparados e inadecuados, tal como a veces se sienten los líderes de barrio. “Ser Apóstol y estar al servicio del Señor me llena de humildad”, dijo él.
Como Apóstol recién llamado, el élder Neil L. Andersen explicó que, aunque se sentía inadecuado y humilde, sintió consuelo al saber que el Señor lo había bendecido con al menos una cualidad: “Sé con claridad perfecta e indudable que Jesús es el Cristo, el Amado Hijo de Dios”.
“Me han preguntado qué se siente ser el Apóstol más nuevo”, dijo el élder Patrick Kearon al día siguiente de su llamado al Cuórum de los Doce.
“He experimentado todas las emociones imaginables y sé que esto me excede, pero pediré ayuda. Creo absolutamente en un amoroso Padre Celestial, en Su Hijo, nuestro Salvador y sé que Ellos me ayudarán. Cuento con eso y haré todo lo posible por convertirme, con el tiempo, en algo parecido al Apóstol que ustedes podrían tener en mente.
“Hoy, veinticuatro horas después de recibir el llamamiento, me cuesta asimilar esto. Si están teniendo un día en el que sienten que deben hacer algo que excede su capacidad […] más de lo que podrían haber imaginado, me pasa lo mismo que a ustedes”.
El presidente Russell M. Nelson encabezó una delegación de líderes de la Iglesia, entre ellos el élder Gerrit W. Gong, durante una visita al rey y a la reina de Tonga en 2019. Los apóstoles se reúnen con dignatarios y jefes de estado para abrir las puertas de las naciones al Evangelio. El presidente Nelson dijo que se necesitan muchos años para preparar a los Apóstoles para su importante asignación.
Embajadores ante el mundo
Refiriéndose a Doctrina y Convenios 107:23, en donde el Señor llama a los Doce Apóstoles a ser “testigos especiales del nombre de Cristo en todo el mundo”, el presidente Nelson observó: “Cada miembro de los Doce es un Apóstol para todo el mundo y debe aprender sobre todos los lugares de la tierra, junto con los pueblos, los idiomas y la historia”.
La labor de ellos se extiende por todo el mundo. Se reúnen con jefes de estado, dignatarios locales, medios de comunicación y miembros de la Iglesia en reuniones grandes y en entornos privados. Eso puede requerir largas horas y ser muy exigente. Como embajadores del Señor Jesucristo, su vida ya no les pertenece.
El año pasado, durante una apretada gira mundial de ministración de doce días por seis países europeos (donde a menudo dormía durante vuelos nocturnos entre países) el élder D. Todd Christofferson se reunió con líderes gubernamentales, misioneros de tiempo completo y miembros locales de la Iglesia.
Cabe destacar una reunión con la ministra de Cultura y Medios de Comunicación de Croacia, en la que ofreció asistencia de la Iglesia para ayudar a los muchos refugiados que llegan al país procedentes de Ucrania, país devastado por la guerra. “Llegamos a la conclusión de que podríamos colaborar de muchas maneras, particularmente [ayudando] a las personas más necesitadas”, dijo el élder Christofferson.
Después de reunirse con líderes locales en Dar es–Salam, Tanzania, para anunciar una donación de la Iglesia a un importante proyecto humanitario en 2024, el élder Gary E. Stevenson se reunió con miembros y misioneros.
Durante un viaje de nueve días a varios países africanos el año pasado, el élder Gary E. Stevenson visitó el Centro de Salud Makuburi en Dar es–Salam, Tanzania, donde la Iglesia ayuda a ampliar el lugar. “Nuestro corazón se conmueve cuando vemos el servicio que se brinda aquí a las madres y a los niños”, dijo el élder Stevenson.
Para conmemorar el trigésimo aniversario de la Iglesia en Camboya, el élder Renlund se reunió con el primer ministro de Camboya, a quien describió como “una persona extraordinaria”.
El Apóstol, quien era cardiólogo, dijo al primer ministro que la Iglesia de Jesucristo donaría casi 2,2 millones de dólares estadounidenses para que se pudiera agregar un centro especializado en cardiología a un hospital de Siem Riep, a unos 320 kilómetros (200 millas) al norte de Nom Pen, para brindar mejor atención sanitaria a personas como el tío del primer ministro, que falleció a causa de un síndrome coronario agudo.
El élder Dale G. Renlund estrecha la mano de Samdech Moha Borvor Thipadei HUN Manet, primer ministro del Reino de Camboya, en Nom Pen el 22 de enero de 2024. Esta reunión histórica representa la primera vez que un líder de la Iglesia se reúne con el jefe de gobierno del Reino de Camboya.
“Tuve el privilegio de estar con miembros, líderes y misioneros en Ulán Bator, Mongolia; y en Kioto, Hiroshima; Fukuoka, Sapporo; y Tokio, en Japón”, dijo el élder Ulisses Soares después de visitar el Área Asia Norte en 2024. “En cada reunión o interacción personal, sentí el amor y la fe increíbles que esas personas sienten por el Señor. Sus maravillosas historias de conversión me conmovieron profundamente y fortalecieron mi testimonio de Jesucristo y de Su Evangelio restaurado sobre la tierra […].
“Para mí fue una gran bendición sentir el Espíritu del Señor y Su amor entre los grandes discípulos de Cristo en esos países”.
La obra de los Apóstoles
Abrir las puertas del Evangelio en diversos países es una responsabilidad apostólica fundamental: “Enviándose a los Doce, teniendo ellos las llaves, para abrir la puerta por medio de la proclamación del evangelio de Jesucristo” (Doctrina y Convenios 107:35).
Según la experiencia del presidente Nelson como miembro de los Doce, las puertas al Evangelio se han abierto de maneras diferentes. El presidente Nelson contó que a veces el Espíritu obraba en algún líder gubernamental hasta que “empezaba a cambiar de opinión sobre nosotros”. En otra ocasión, a un hombre que no estaba dispuesto a hablar con los líderes de la Iglesia se lo destituyó de su cargo y el Señor puso “en nuestro camino a un hombre con quien podíamos hablar”. En todos los casos, dijo el presidente Nelson, “el mensaje [del cielo] para mí era el mismo: ‘Trabaja con todo tu corazón […]. Arriésgate y, luego, cuando no puedas avanzar más, Yo te ayudaré’”.
Dicen que el gozo de la obra de los Apóstoles se logra al equilibrar las desafiantes necesidades de hablar a grupos grandes y de ministrar a la persona en particular. Ellos visitan a los miembros en sus hogares para dar una bendición, expresar gratitud o brindar el consejo que sea necesario.
El élder Bednar dijo: “El Señor envía a un miembro del Cuórum de los Doce a lugares específicos en determinados momentos, donde hallamos a fieles Santos de los Últimos Días, y a otras personas, que a menudo tienen dificultades o la necesidad de consuelo y tranquilidad. Dios dispone esas interacciones”.
El élder David A. Bednar y su esposa, Susan, saludan a las personas después de hablar en una reunión en Toluca, México, el 5 de noviembre de 2023.
A veces su servicio es muy público, como cuando el élder Stevenson participó en una importante conferencia de prensa en Nairobi, Kenia, que se transmitió en directo por la televisión nacional. “Una pregunta que podría rondar por la cabeza […] de ustedes es: ‘¿Qué es un Apóstol?’”, dijo el élder Stevenson durante la transmisión. “Nosotros […] somos llamados para ir a las naciones del mundo y dar testimonio de la divinidad de Jesucristo como Hijo del Dios viviente”.
“Todo se trata de Él”, dijo el élder Dieter F. Uchtdorf. “Lo representamos a Él. Se trata de Dios, de Su grandeza y de Su importancia para la felicidad de Sus hijos”.
A veces, ellos realizan su obra cerca de casa, literalmente. Un día, el élder Bednar estaba reparando el techo de su casa y fue a una tienda local a comprar algunos materiales. Vestía ropa de trabajo: pantalones y calzado informal, una camiseta y una gorra de béisbol.
“Un hombre se me acercó mientras yo seleccionaba los materiales y me dijo: ‘Élder Bednar, el disfraz no le está funcionando’. Nos reímos y luego preguntó: ‘¿Le importa si le hago una pregunta?’.
“Le respondí: ‘Bueno, para eso estoy aquí’.
“Él respondió perplejo: ‘¿Qué quiere decir?’.
“Le dije: ‘Estoy aquí porque Dios sabía que nos íbamos a encontrar en esta tienda y que usted tendría algo que deseaba preguntar. Adelante, dígame cuál es su pregunta’.
“Hablamos en el pasillo durante unos quince minutos y traté de ayudarlo a encontrar la respuesta a su pregunta. ¿Fue una simple coincidencia que me encontrara con ese buen hombre en una tienda local? O ¿fue ese episodio divinamente dispuesto por un Salvador amoroso que […] respondió a las preocupaciones de un hombre fiel, una persona en particular?
“Creo que en la obra del Señor no hay coincidencias. El valor de las almas es grande a la vista de Dios”.
El élder Neil L. Andersen en una fotografía tomada el 22 de febrero de 2024 en el vecindario Jaime Cardinal Sin, en Manila, Filipinas, donde la Iglesia reparó tres tanques de agua.
Afrontar desafíos con fe en el Señor
Los Apóstoles de hoy en día afrontan problemas enormes y complejos. Buscan inspiración al enseñar y ministrar a una congregación mundial de más de diecisiete millones de miembros de la Iglesia, quienes atraviesan desafíos tales como tensiones políticas, pornografía, presiones incesantes de las redes sociales o incertidumbre económica. Los conflictos entre naciones afecta la obra. La disminución de los valores tradicionales desafía la estabilidad social.
Los miembros de los Doce velan por sus responsabilidades y desean inspirar fe en un mundo donde cada vez hay menos fe.
“Evidentemente el poder del Señor está apremiando a los líderes de la Iglesia, impulsándolos con […] urgencia”, dijo el presidente M. Russell Ballard (1928–2023), Presidente en Funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles. “La pregunta que todos debemos hacernos es: ‘¿Llevamos el mismo paso que [nuestros líderes]?’. Cada uno de nosotros debe estar preparado para contestar esa pregunta. Les aseguro que es un tema de considerables deliberaciones entre los miembros del Cuórum de los Doce Apóstoles […]. Esta no es una época para reposar o para no hacer esfuerzos en nuestros llamamientos […]”.
“Debemos estar preparados para llevar el mismo paso de nuestros líderes y alargar el paso al igual que lo hacen ellos”.
“Como seguidores de Jesucristo, procuramos llegar a ser como nuestro Salvador y seguir Su ejemplo en todo lo que hacemos”, dijo el élder Uchtdorf. “Desde el mismo momento en que ponemos un pie en el camino del discipulado, las bendiciones visibles e invisibles de Dios comienzan a acompañarnos.
“Sin importar dónde estemos, ustedes y yo podemos andar en la senda del discipulado hoy en día. Seamos humildes, oremos al Padre Celestial con todo nuestro corazón y expresemos nuestro deseo de acercarnos a Él y aprender de Él”.