“Un sentido de pertenencia respecto al plan de Dios y al templo”, Liahona, marzo de 2025.
Un sentido de pertenencia respecto al plan de Dios y al templo
Hay tres principios que nos recuerdan que todos podemos recibir las bendiciones que Dios ofrece a Sus hijos.
Fotografía del Templo de Barranquilla, Colombia, por Leslie Nilsson
Me senté con un grupo de miembros de la Iglesia. Nunca nos habíamos visto, pero todos teníamos una cosa en común: éramos solteros.
Ahora, quiero aclarar algo, en el Evangelio de Jesucristo, no nos definen las etiquetas. El presidente Russell M. Nelson enseñó que nuestra verdadera identidad es ser “literalmente hijos procreados como espíritus de Dios”. Entiendo que por necesidad llamamos solteros a algunos miembros de la Iglesia. Hay razones prácticas para ello, pero a veces, como parece ser en esta situación, puede contribuir a que los miembros se sientan excluidos. Incluso podría dificultar que se sientan plenamente incluidos en las bendiciones de salvación y exaltación de Dios.
Estábamos hablando del templo y algunas personas del grupo sentían que ser solteras les impedía recibir la plenitud de las bendiciones del templo. Lo entiendo, cuando uno no está casado y es parte de una Iglesia centrada en la familia, puede ser difícil ver cómo encaja uno. Sin embargo, también sé que el Señor no decide si una persona es digna de recibir las bendiciones prometidas basándose en las apariencias o etiquetas. Él “mira el corazón” (1 Samuel 16:7) y hace que Sus bendiciones estén disponibles para todos los que deciden seguirlo. Creo en esto con todo mi corazón. Con eso en mente, estos son tres principios para ayudar a los Santos de los Últimos Días que son solteros a saber que pertenecen al plan de Dios y al templo.
1. Dios preparó Su plan para todos Sus hijos
Debido a que el nuevo y sempiterno convenio del matrimonio es necesario para la exaltación, podría parecer que el plan de Dios no fue hecho para quienes son solteros (véase Doctrina y Convenios 131:1–3). Sin embargo, el élder Patrick Kearon enseñó: “El hermoso plan de nuestro Padre, sí, Su ‘fabuloso’ plan, está diseñado para llevarlos a casa, no para dejarlos afuera. Nadie ha construido una barrera ni ha puesto a alguien allí para regresarlos y negarles el paso. De hecho, es justamente lo contrario. Dios los busca de manera incesante. Él ‘quiere que todos Sus hijos elijan regresar a Él’ y emplea toda medida posible para llevarlos de regreso”.
Dios no tiene la intención de echar a quienes son solteros para que no disfruten de las bendiciones que Él ofrece. El presidente M. Russell Ballard (1928–2023), Presidente en Funciones del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “Las Escrituras y los profetas de los últimos días confirman que toda persona que sea fiel en guardar los convenios del Evangelio tendrá la oportunidad de ser exaltada”. Cada alma tiene un gran valor a la vista del Padre Celestial, tan grande que envió a Su Hijo Unigénito a morir y redimirnos a todos del pecado a fin de que pudiéramos tener el don de la vida eterna (véanse Juan 3:16–17; Doctrina y Convenios 18:10–12).
Si la vida transcurre de manera diferente a lo esperado, es posible que nos preguntemos cuál es nuestro propósito en el plan de Dios. Sin embargo, Su plan nunca garantizó que nuestras vidas serían iguales. No sabemos qué alegrías, frustraciones, éxitos o penas se nos presentarán. El presidente Dallin H. Oaks, Primer Consejero de la Primera Presidencia, dijo: “Hay tanto que no sabemos, que lo único de lo que podemos depender con seguridad es confiar en el Señor y en Su amor por Sus hijos”.
Es posible que en este momento no sepamos por qué nuestro camino es de cierta manera. Sin embargo, confiar en Dios y en Su amor puede brindar claridad en cuanto a la forma en que Él diseñó Su plan para todos Sus hijos, incluso para usted.
Fotografía del interior del Centro de visitantes del Templo de Roma, Italia, por Massimo Criscione
2. El templo brinda bendiciones personales a todos
Podríamos pensar que los sellamientos son solo para el esposo y la esposa. Sin embargo, además de unir a las parejas con el Señor, los sellamientos unen a las familias para siempre. Por medio de los sellamientos, todos los hijos de Dios pueden disfrutar de bendiciones eternas si guardan sus convenios.
El poder para sellar valida todas las ordenanzas del sacerdocio en el cielo y en la tierra. El élder D. Todd Christofferson, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “[El poder para sellar] hace que la salvación individual y la exaltación familiar estén universalmente al alcance de los hijos de Dios, donde sea y cuando sea que hayan vivido en la tierra. No existe otra teología ni filosofía ni autoridad que se comparen con esta oportunidad que incluye a todos. Este poder para sellar es una manifestación perfecta de la justicia, de la misericordia y del amor de Dios”. Las bendiciones que el Señor brinda son tan amplias que están disponibles para todos los que hagan convenios con Él y los guarden.
Al adorar en la Casa del Señor, podemos entender mejor que el plan de Dios nos incluye a todos. El presidente Nelson enseñó que el tiempo que pasemos en el templo nos “ayudará a pensar de manera celestial y a captar la visión de quiénes son realmente, quiénes pueden llegar a ser y la clase de vida que pueden tener para siempre”. También explicó que adorar en el templo nos dará protección, un testimonio más firme, consuelo, revelación personal, mayor conocimiento y poder, y una mayor comprensión del plan de Dios.
Ya sea que estemos casados o solteros, el templo hace posible privilegios espirituales personales para todos nosotros: es un lugar que fortalece y da poder a cada persona que desea estar más cerca de Dios. Para obtener más información, consulte la columna titulada “Recibir poder mediante la adoración en el templo”.
3. En el templo, podemos profundizar nuestra relación con Jesucristo
En el templo, la mira principal es Jesucristo. Él es el elemento central del plan de Dios y la razón por la que todos podemos recibir la salvación y la exaltación. El presidente Nelson enseñó: “La Casa del Señor es una casa de aprendizaje. Allí el Señor nos enseña a Su propia manera. Allí cada ordenanza enseña acerca del Salvador. Allí aprendemos cómo podemos apartar el velo y comunicarnos más claramente con el cielo. Allí aprendemos cómo reprender al adversario e invocar el poder del sacerdocio del Señor para fortalecernos a nosotros y a los que amamos. Cuán deseosos deberíamos estar todos nosotros de buscar refugio allí”.
Podemos encontrar refugio y un sentido de pertenencia en el templo si buscamos al Salvador en las ordenanzas y los convenios. Al hacerlo, hallaremos evidencia de que Él nos ama y de que “todos son iguales ante Dios” (véase 2 Nefi 26:33). Debido a Su amor por nosotros, Él desea que formemos “lazos sempiternos” con Él y que tengamos acceso a un “tipo especial de amor y misericordia” por medio de nuestros convenios. Si hacemos y guardamos los convenios del templo, podemos fortalecer nuestra relación con Él, lo que nos brindará “esperanza, […] gozo y […] optimismo […] a lo largo de nuestra vida”, sin importar las circunstancias.