“Permanecer conectados al Salvador”, Liahona, marzo de 2025.
Voces de los Santos de los Últimos Días
Permanecer conectados al Salvador
¡Al comenzar a descender de la cima, de repente mi papá y mi hermana salieron despedidos del vehículo!
Ilustración por David Miles
Un verano, mi familia se fue de vacaciones al sur de China, donde anduvimos en cuatrimotos a través de una selva tropical. Cuando llegamos al campamento de cuatrimotos, nos sorprendimos cuando los guías nos dieron trajes protectores de cuerpo completo con enormes cascos y gafas protectoras. Eso parecía demasiado para los conductores aficionados en un día tan caluroso y húmedo, pero usamos el equipo de todos modos.
Después de recibir las instrucciones para conducir, partimos y finalmente llegamos a la cima de nuestro viaje. Allí nos detuvimos a beber agua y secarnos el sudor de la cara.
Nuestra guía luego explicó que bajar sería más complicado. Tendríamos que mantenernos juntos y formar un tren de cuatrimotos: cada cuatrimoto debía tocar el vehículo que estaba delante y detrás para estabilizar al grupo.
Al comenzar a descender, hablábamos entre nosotros para coordinar nuestro descenso. Sin embargo, nos separamos lentamente, dejando un espacio entre mi cuatrimoto y la que conducían mi papá y mi hermana pequeña, Vivi. ¡De repente, Vivi y mi papá salieron despedidos del vehículo! Mi papá saltó encima de Vivi justo a tiempo para protegerla de que la cuatrimoto la atropellara.
Nos sentimos increíblemente aliviados cuando vimos a mi papá y a Vivi ponerse de pie y sacudirse la tierra de los pantalones. Gracias al equipo de protección que llevaban, mi papá solo sufrió heridas leves. Vivi estaba aterrorizada, pero ilesa. Cuando nos reagrupamos, la guía nos recordó con voz firme que teníamos que mantener nuestras cuatrimotos conectadas si no queríamos caer por la colina nuevamente.
En la vida, a veces somos tentados a pensar que podemos hacer las cosas por nuestra cuenta. Pensamos que no necesitamos ponernos la armadura protectora del Evangelio, que puede resultar incómoda. Del mismo modo, a veces puede resultarnos difícil mantenernos conectados a nuestro Padre Celestial. Cuando no lo hacemos, corremos el riesgo de atravesar solos los senderos aterradores y traicioneros del mundo, propensos a graves accidentes y lesiones espirituales.
Si utilizamos la protección que brinda el Evangelio y nos mantenemos conectados al Padre Celestial y Jesucristo, podemos afrontar los desafíos que nos esperan en la vida. No importa cuán aterrador o abrumador sea el camino, con Ellos podemos tener éxito.