2025
Investidos con poder de lo alto
Marzo de 2025


“Investidos con poder de lo alto”, Liahona, marzo de 2025.

Perspectivas históricas sobre la Casa del Señor

Investidos con poder de lo alto

Al igual que a los discípulos del Nuevo Testamento, a los Santos de los Últimos Días se les prometió una investidura de poder del Señor.

El Salvador resucitado enseña a Sus seguidores

Charles Rich era un misionero que predicaba el Evangelio restaurado en la primavera de 1836 en el sur de Ohio. Debió haberse sentido decepcionado de llegar a Kirtland, Ohio, el 12 de abril, unas dos semanas después de la dedicación del Templo de Kirtland.

Había viajado en barco de vapor a lo largo del río Ohio y luego caminó casi 160 km (100 millas). Vio la Casa del Señor con sus paredes azules y techo rojo en la cima de una elevación natural en el paisaje, pero llegó tarde. Se había perdido la dedicación, la asamblea solemne y, pensó, la prometida investidura de poder de lo alto.

En septiembre de 1830, solo unos meses después de que se organizara la Iglesia restaurada, José Smith recibió una revelación de Jesucristo en la que llamaba a los miembros de la Iglesia a congregarse (véase Doctrina y Convenios 29:7–8). Unos meses después, el Señor reveló la razón. Los santos debían “trasladar[se] a Ohio”, donde, Jesús declaró: “Os daré mi ley, y allí seréis investidos con poder de lo alto y desde allí irán a todas las naciones los que yo quisiere” (Doctrina y Convenios 38:32–33; cursiva agregada). Los miembros de la Iglesia que escucharon esa revelación podrían haber reconocido que esas palabras provenían del Nuevo Testamento.

Los discípulos del Nuevo Testamento investidos con poder

Lucas 24 comienza en un momento de desesperación. Jesús había sido crucificado y un grupo de Sus discípulas había regresado a Su sepulcro. Descubrieron que la puerta de piedra había sido removida y “no hallaron el cuerpo del Señor Jesús” (versículo 3). Mensajeros angelicales pronto les dieron esperanza: “No está aquí, sino que ha resucitado” (versículo 6).

Más tarde, el Señor resucitado se apareció a Sus discípulos y los ministró. Él les dio lo que los cristianos de todo el mundo reconocen como “la Gran Comisión” de predicar el Evangelio de Jesucristo. Jesús explicó que debía “predica[rse] en su nombre el arrepentimiento y la remisión de pecados en todas las naciones” (versículo 47).

Sin embargo, mandó a Sus discípulos que no salieran inmediatamente: “Quedaos en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investidos con poder de lo alto” (versículo 49). Investido es la traducción de la palabra griega que significa “vestir”. Los discípulos de Cristo de antaño debían esperar en Jerusalén hasta que fueran vestidos con poder de lo alto. Luego debían edificar el Reino de Dios en todo el mundo.

Jesucristo asciende al cielo

Antes de ascender al cielo, el Señor dijo a Sus discípulos: “Quedaos en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investidos con poder de lo alto” (Lucas 24:49).

Los Santos de los Últimos Días investidos con poder

Los Santos de los Últimos Días se reunieron en Ohio en la década de 1830 con un objetivo similar. Ellos esperaban ser “investidos con poder de lo alto” (Doctrina y Convenios 38:32) y llevar el mensaje de Jesús a todo el mundo. Finalmente, el Señor declaró que los santos debían “recib[ir] su investidura de lo alto en mi casa” (Doctrina y Convenios 105:33, cursiva agregada; véanse también los versículos 11–12). Aun así, muchos de los primeros santos no sabían exactamente qué esperar.

Poco después de llamar y ordenar al Cuórum de los Doce Apóstoles en 1835, José Smith se reunió con ellos para hablarles sobre la Casa del Señor. José reconoció que los Doce estaban “preocupados” y no podían comprender lo que estaba por suceder. Explicó que necesitaban una investidura para poder “estar preparados y ser capaces de sobrellevar todas las cosas” y enseñar el Evangelio con poder. Dijo que “cuando hayan recibido la investidura”, los apóstoles “predicarán el Evangelio a todas las naciones, tribus y lenguas”.

Poco después, José Smith reveló ceremonias a semejanza de la consagración de los sacerdotes israelitas del templo de la antigüedad. Como preparación para la investidura, cada oficial del sacerdocio era lavado y ungido “con la misma clase de aceite y de la misma manera en que lo fueron Moisés y Aarón, y aquellos que se presentaban ante el Señor en la antigüedad”.

En ese momento, la investidura de poder constituyó una impresionante manifestación de poder espiritual durante una reunión especial de la asamblea solemne. Al igual que Elijah Able —el primer Setenta de raza negra de la Iglesia—, los oficiales del sacerdocio ayunaron, oraron y participaron juntos de la Santa Cena del Señor. Testificaron y profetizaron, y Dios los bendijo con poder. Luego, quienes fueron investidos partieron a edificar el Reino de Dios mediante la predicación del Evangelio restaurado. A pesar de la oposición, ellos fueron protegidos durante sus viajes, magnificados al predicar y sus familias fueron bendecidas.

En Kirtland, solo los hombres participaban en la reunión de la asamblea solemne en la que eran investidos con poder de lo alto. Sin embargo, en pocos años, los santos construyeron el Templo de Nauvoo. Allí José Smith reveló las ceremonias extendidas del templo que son el fundamento de nuestra experiencia actual en el templo. En Nauvoo, tanto las mujeres como los hombres eran investidos con poder.

Dirigiéndose a las hermanas de la Sociedad de Socorro, José Smith prometió que en la investidura del templo “se les darían las llaves del reino” al igual “que a los élderes”. Aunque pasarían varias décadas antes de que se llamara a mujeres como misioneras de proselitismo, las mujeres y su labor han sido una parte integral para la edificación del Reino de Dios en la tierra.

A pesar de que Charles Rich se perdió la dedicación del Templo de Kirtland, se enteró de que él y otros misioneros que habían llegado tarde a Kirtland iban a recibir la investidura. Siguiendo el modelo de los antiguos sacerdotes israelitas (véanse Éxodo 2940), él fue lavado y ungido. Se reunió con los demás y ayunaron, oraron y se deleitaron en la Santa Cena del Señor.

“Profetizamos toda la noche”, escribió Charles. “Se profetizó que la salvación estaba escrita en cada miembro y coyuntura” de su cuerpo. “Fui lleno del espíritu de profecía y fui investido con poder de lo alto”.

Pasó el resto de su vida, cuarenta y siete años, trabajando como discípulo de Jesucristo, edificando el Reino de Dios.

Desde entonces, los Santos de los Últimos Días de todo el mundo han viajado a la Casa del Señor para ser investidos con poder de lo alto. Al igual que esos primeros santos, la investidura nos prepara para edificar el Reino de Dios como discípulos de Jesucristo y para un día recibir la exaltación por medio de Su misericordia y gracia.