Cómo aplicar el Antiguo Testamento a tu vida
Sí, eres mayordomo de la tierra, ¡pero que no cunda el pánico!
Cuidar el medio ambiente es un mandamiento esencial, pero no tenemos por qué complicarlo.
Contaminación. Deforestación. Océanos llenos de basura. Cambio climático.
Al escuchar estas palabras y frases, puede que sientas ansiedad, desesperanza o incluso indiferencia a causa de la sobrecarga de información.
En los últimos años, las redes sociales han puesto las preocupaciones ambientales en el primer plano de nuestra atención global, y es importante entender el alcance de los problemas pero, a veces, tener una perspectiva tan amplia puede hacer que sea difícil identificar cuál podría ser tu responsabilidad personal, o incluso por qué deberías intentarlo siquiera.
¿La solución? Comprender tu función divinamente señalada como mayordomo de las creaciones de Dios.
¿Por qué debería importarme?
¿Sabías que el Padre Celestial nos ha mandado a todos que participemos activamente en la preservación de la tierra?
En Doctrina y Convenios 104:13, el Señor extiende esta profunda invitación: “Porque conviene que yo, el Señor, haga a todo hombre responsable, como mayordomo de las bendiciones terrenales que he dispuesto y preparado para mis criaturas”.
Por si eso no fuera suficiente llamado a la acción, nuestro profeta moderno, el presidente Russell M. Nelson, proclamó: “En calidad de beneficiarios de la Creación divina, ¿qué debemos hacer? Debemos cuidar la tierra, ser mayordomos sabios de ella y conservarla para las futuras generaciones”.
Un mayordomo es alguien que vela por algo que ha sido puesto a su cuidado. El Señor ha puesto la tierra a nuestro cuidado, y nuestra labor es mantenerla.
Es fácil trasladar la responsabilidad medioambiental a otra persona o a una entidad más grande que uno mismo cuando se percibe que el problema es de dimensiones planetarias y resulta imposible afrontarlo solo.
Transformar una responsabilidad global en una responsabilidad espiritual personal es la clave para evitar el agobio. Recuerda: estás calificado de manera única para tu posición como mayordomo de la tierra debido a tu identidad divina como hijo de Dios.
¿Por dónde empiezo?
Acabas de leer la descripción del puesto. ¿Y ahora qué? Es hora de adoptar un enfoque de sostenibilidad basado en la fe.
A continuación te damos diez ideas para ayudarte a comenzar:
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Cierra el grifo del agua cuando no la uses.
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Busca maneras divertidas de reutilizar tus pertenencias desgastadas.
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Cuando sea posible, opta por formas alternativas de transporte.
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Pon en marcha un proyecto de servicio en tu comunidad.
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Sé más consciente de lo que compras. Pregúntate: “¿Realmente usaré este artículo a largo plazo?”.
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Utiliza la luz natural tanto como sea posible durante el día.
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Mantente informado sobre las iniciativas y leyes locales de sostenibilidad; podría ser tan simple como seguir las cuentas de redes sociales de tu gobierno local.
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Embellece tu mundo. Recoge la basura, trata de plantar flores o árboles y sé responsable cuando disfrutes al aire libre.
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Ayuda a tu prójimo; piensa en cosas como cuidar su jardín, ofrecerle transporte o recogerle el reciclaje si no cuenta con un servicio que lo haga.
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Ora para saber cómo puedes utilizar tus talentos y dones espirituales para ser un mejor mayordomo del medio ambiente.
¿Qué pasa si no veo resultados?
Hiciste todo lo que estaba en la lista, y el océano todavía está lleno de basura, la contaminación sigue siendo un problema y tus redes sociales no se han vuelto más positivas.
¡Espera! Antes de darte por vencido, recuerda tu "porqué".
En un devocional reciente, la Presidenta General de la Sociedad de Socorro, Camille N. Johnson, dijo: “Es importante que reconozcamos la conexión entre el cuidado de la tierra y el cuidado de nuestro prójimo. Al cuidar la tierra, embellecer nuestro entorno local y ayudar a nuestras comunidades a ser más sostenibles, estamos actuando como sabios mayordomos de la tierra para bendecir la vida de nuestros vecinos”.
Todo esfuerzo, por pequeño que sea, es un paso más para seguir el mandamiento del Señor de actuar como mayordomo de las bendiciones terrenales.
Alégrese tu corazón
El Señor explicó que “todas las cosas que de la tierra salen, en su sazón, son hechas para el beneficio y el uso del hombre, tanto para agradar la vista como para alegrar el corazón” (Doctrina y Convenios 59:18).
Haz del cuidado del medio ambiente una prioridad en tu vida, pero no permitas que la ansiedad, la desesperanza o el miedo opaquen el gozo que proviene de vivir en esta hermosa tierra.
El élder Gérald Caussé, del Cuórum de los Doce Apóstoles, enseñó: “Estas maravillosas creaciones se prepararon enteramente para nuestro beneficio y son una prueba viviente del amor que el Creador tiene por Sus hijos”.
A medida que te esfuerces por vivir este mandamiento de llegar a ser mejor mayordomo de la tierra, podrás desarrollar un mayor aprecio por las creaciones de Dios y enriquecer la vida de quienes te rodean.