Publicación semanal para jóvenes adultos
Jóvenes adultos, Antiguo Testamento: Cómo empezar con este libro antiguo
Liahona, enero de 2026


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Jóvenes adultos, Antiguo Testamento: Cómo empezar con este libro antiguo

¿Qué nos ofrece este antiguo libro?

un hombre leyendo y estudiando las Escrituras.

El Antiguo Testamento es, bueno, antiguo. Comienza en los albores de los tiempos y termina —¡termina!— hace unos 2500 años.

Tal vez te preguntes cómo un libro tan antiguo puede ser relevante hoy en día, especialmente para los jóvenes adultos. Muchas figuras clave del Antiguo Testamento realizaron sus obras más famosas cuando eran, digamos, lo opuesto a jóvenes. Y aunque también hubo algunos jóvenes inspiradores, todas las historias sobre ellos son antiguas.

Pero eso solo significa que estos relatos de las interacciones de las personas con Dios han resistido la prueba del tiempo. Los relatos en sí mismos son inspiradores, y el hecho de que hayan inspirado a las personas durante milenios es, en sí mismo, algo inspirador.

Si deseas saber cómo aplicar tu estudio del Antiguo Testamento a tu vida este año, aquí tienes algunas cosas que debes buscar en tus lecturas:

Busca situaciones similares

Al igual que las personas del Antiguo Testamento, estamos esperando a un Salvador por tanto tiempo prometido. Al igual que ellos, desearíamos que eso sucediera hoy, si no ayer, y, al igual que ellos, tenemos que esperar el tiempo señalado por Dios, pero no dudamos ni por un momento que sucederá.

Estamos esperando la Segunda Venida del Salvador. Nuestros antepasados esperaban la primera. Nuestra fe se fortalece por el conocimiento de que Él ya vivió y llevó a cabo la Expiación. ¡Nuestros antepasados tuvieron que tener fe en el Salvador antes de que Él naciera en la tierra o llevara a cabo Su Expiación!

Tener en mente esos desafíos paralelos puede hacer que los relatos de fe y devoción del Antiguo Testamento sean aún más inspiradores.

Busca al Salvador

Una idea doctrinal crucial es la siguiente: el personaje divino al que se hace referencia como “Dios el Señor” (o “el Señor”) en el Antiguo Testamento suele ser el Salvador Jesucristo. En aquel entonces, lo llamaban Jehová. Él supervisó los asuntos del mundo bajo la dirección de Su (y nuestro) Padre Celestial.

Cuando Dios habló a Moisés, lo hizo por medio de Jesucristo.

Cuando Jonás huyó de la asignación misional del Señor, huía de Jesucristo.

Cuando Dios habló a Ezequiel, Jeremías, Isaías y todos los demás profetas, lo hizo a través del Ser que más tarde expiaría sus pecados (y los nuestros).

El nombre “Jesucristo” no aparece en el Antiguo Testamento. Pero una vez que te das cuenta de quién es Él, lo encuentras casi en cada página.

Mira al futuro

Antes dijimos que el Antiguo Testamento terminó hace 2500 años. Eso es cierto en lo que respecta a la historia de la humanidad que abarca, pero las profecías que contiene llegan mucho más lejos; muchas se aplican a nuestros días y más allá.

El Padre Celestial y Jesucristo han sabido desde el principio lo que iba a suceder con el mundo que crearon. Las Escrituras, incluso el Antiguo Testamento, están aquí, en parte, para enseñarnos lo que nuestros antepasados aprendieron, o dejaron de aprender: que la fe en Dios y en Su Hijo es lo más importante que podemos desarrollar en nuestra vida. Este año, todos tenemos la oportunidad de encontrar una nueva inspiración en un libro muy antiguo.

Notas

  1. Bible Dictionary, “Bible”.

  2. El élder Dieter F. Uchtdorf es especialmente aficionado a otras traducciones de la Biblia al inglés, y las ha citado en once de sus últimos veinticinco discursos de conferencia general.