Voces de los miembros
Fe y servicio en la Santa Cena
Para mí, dar un discurso es muy importante, aunque siempre me ha dado un poco de miedo. La verdad es que no me gusta mucho hablar en público, pero esta vez fue una experiencia muy bonita. Mi discurso se basó en uno que dio el Presidente General de los Hombres Jóvenes, Steven J. Lund, en octubre de 2020.
En su relato, él cuenta que su hijo padecía de cáncer y le costaba mucho hacer cualquier cosa, incluso levantarse de la cama. Sin embargo, un domingo por la mañana, su madre lo vio vestido y listo para cumplir con su asignación de repartir la Santa Cena como diácono. Ella le preguntó si estaba seguro de ir, pero, a pesar de lo mal que se sentía, él quería hacerlo. Su madre le comentó que muchos otros jóvenes podían hacerlo por él, pero pensó que su ejemplo sería una gran inspiración para los miembros de la Iglesia.
Ese sábado, mi hijo se sintió muy mal por su asma. Se acercó a mí y me dijo: “Mira, papi, no voy a ir mañana a la iglesia porque me siento muy mal por el asma”. Siento que el Padre Celestial me guio para que le pudiera contar la experiencia del hijo del presidente Lund. Le expliqué que, al ir a la iglesia y repartir la Santa Cena, él podría recuperarse.
Fue una experiencia muy especial que ambos sentimos y experimentamos el domingo. Mi hijo fue a la capilla, pudo repartir la Santa Cena y, en efecto, se sintió mucho mejor.