2025
Cultivar la quietud espiritual durante la Navidad
Liahona, diciembre de 2025


De la Publicación semanal para jóvenes adultos

Cultivar la quietud espiritual durante la Navidad

El autor vive en Viena, Austria.

Cuando nos centramos en la noche de luz y de paz del nacimiento del Salvador, podemos aumentar nuestro sentido de santidad en nuestras festividades.

María le sonríe al Niño Jesús

Unto Us a Son Is Given [Un Hijo nos es dado], por Eva Koleva Timothy

¿Has pensado alguna vez en la importancia del himno navideño “Noche de luz”?

Aunque la época navideña está llena de actividades animadas, tradiciones y melodías alegres, esa canción siempre ha significado mucho para mí. Es una hermosa y reverente melodía que describe la apacible quietud de la tierra durante la noche en que nació el Salvador y me recuerda que debo hacer tiempo para la quietud y la santidad en medio de mis festividades navideñas.

El sentido de santidad que tenemos cuando meditamos sobre el nacimiento del Salvador y lo que Su vida significa para nosotros puede ser muy fuerte durante esta época, si le prestamos la debida atención. Pero en diciembre, que a menudo está lleno de exámenes finales, reuniones familiares y de amigos, viajes, compras, y otras obligaciones, reducir el acelerado ritmo puede parecernos improductivo e imposible.

Sin embargo, he aprendido algunas cosas sobre el poder de la quietud durante la época navideña y cómo puede profundizar tanto nuestro espíritu navideño como nuestra relación con el Salvador.

El servicio durante las festividades

Aunque la época navideña puede ser ajetreada, uno de los aspectos más gratificantes de esta época para mí es la oportunidad de servir a los demás. Algunas de mis mejores temporadas navideñas las he pasado trabajando en diferentes proyectos de servicio con mi barrio y mi familia. Incluso cuando estoy ocupado y quiero relajarme en los ratos libres, el servicio me permite ver más allá de mí mismo e invita al Espíritu a mi vida.

Cuando presto servicio a alguien, pienso en el Salvador. Cuando el Salvador servía a los demás, los miraba de cerca, los escuchaba y veía sus necesidades. Se detenía y les servía individualmente, como en el caso de la mujer con flujo de sangre o el hombre en el estanque de Betesda (véanse Marcos 5:24–34; Juan 5:5–9). Aquellos fueron milagros poderosos, pero yo los veo como momentos tranquilos y personales entre el Salvador y los hijos de Dios.

Incluso cuando los proyectos de servicio navideños son bulliciosos o agitados y me mantienen ocupado, cuando me detengo y me centro en Cristo, siento reverencia y gratitud por Él. El servicio me brinda una sensación de quietud al alma y me ayuda a sentirme más cerca de Él.

Quietud en la época navideña

Aquí en Austria, cantar “Noche de luz” es muy especial porque fue escrito por dos compositores austríacos. No lo cantamos hasta la Nochebuena. En mi familia, después de leer en Lucas 2 sobre el nacimiento del Salvador, lo cantamos juntos a la luz de las velas de nuestro árbol de Navidad.

Noche de luz, noche de paz;

Ved la luz de Su faz.

La letra me ayuda a meditar sobre el Salvador y el motivo de esta temporada. Experimento una sensación de santidad y reverencia al pensar en Él acostado en Su pesebre, durante la noche más tranquila y apacible que la tierra haya conocido. Además, es una manera maravillosa de experimentar una noche de paz conforme las festividades de la temporada llegan a su fin.

Aunque no tengan una tradición como esa, los animo a que dejen de lado las distracciones y busquen un momento de quietud durante esta época para estudiar la vida del Salvador en las Escrituras y meditar en lo que significa para ustedes Su nacimiento.

Recibir el gozo del Salvador

La hermana Tamara W. Runia, Primera Consejera de la Presidencia General de las Mujeres Jóvenes, enseñó hermosamente: “En aquella santa noche de Navidad, un ángel comunicó las buenas nuevas, las nuevas de gran gozo […]. Creo que el ángel estaba diciendo: ‘Tu amigo, tu mejor amigo acaba de llegar. Y si supieras cuán de cerca Él te ha observado, lo mucho que acudiste a Él antes, cuando vivías con Él; si entendieras lo que Él sacrificará por ti y todo lo que Él siempre estará dispuesto a hacer para ayudarte a volver a casa, correrías a Su encuentro en el pesebre’”.

Esos momentos de quietud —a través de la oración, en el templo, durante el estudio de las Escrituras y mientras sirvo a los demás— son los momentos en que me siento más conectado con el Salvador. Sé que podemos encontrarlo y sentir Su paz durante la época navideña y en todas las épocas al servirle y meditar en el gozo de Su nacimiento.