“Prestar servicio en el nombre de Jesucristo”, Liahona, diciembre de 2025.
Voces de los Santos de los Últimos Días
Prestar servicio en el nombre de Jesucristo
Mientras ayudaba a mi abuela en la época navideña, aprendí más sobre lo que significa tomar sobre mí el nombre del Salvador.
Ilustración por Caitlin Droubay
Mi abuela era la mejor para dar regalos. Sus regalos eran personales y realmente escogidos con amor, cada uno envuelto en un hermoso papel de regalo y atado con un lazo perfecto. Su regalo de Navidad era el que uno no podía esperar para recibirlo
A finales de 2016, a la abuela le diagnosticaron cáncer. Esa mujer, que compartía tanta alegría en Navidad, estaría en el hospital durante su festividad favorita. Al pensar en ella, me pregunté cómo podría ayudar a que la temporada navideña fuera feliz. Conociendo a la abuela, sabía que ella habría hecho sus planes navideños hacía mucho tiempo y que se sentiría muy decepcionada si no podía llevarlos a cabo.
El abuelo me confirmó que así era. Al ofrecer ayuda, se me dio la tarea de preparar regalos para cada uno de los trece nietos, sus cónyuges y más de veintisiete bisnietos. Traté de envolver los regalos como lo hacía la abuela. Escogí cuidadosamente las bolsas de regalo, el papel de seda y los sobres.
Escaneé una tarjeta de un año anterior para poder incluir su mensaje anual escrito a mano: “Con amor eterno, la abuela y el abuelo”.
Quería que todo fuera perfecto; quería hacer las cosas como ella las habría hecho. Cuando iba por la mitad de las bolsas, la brillantina y las tarjetas, el Espíritu me susurró: “Esto es lo que significa tomar sobre ti el nombre de alguien. Esto es lo que es actuar en nombre de otra persona”.
En ese momento profundamente personal, se me enseñó más acerca de lo que significaba tomar el nombre de Jesucristo sobre mí.
Cada semana, al participar de la Santa Cena, testificamos que estamos dispuestos a tomar sobre nosotros el nombre de Jesucristo y a recordarle siempre (véanse Moroni 4:3; Doctrina y Convenios 20:77). Ahora tomo esa invitación de forma más personal. Entiendo mejor que tomar el nombre de Cristo sobre mí implica vivir como Él lo haría.
Conocía la forma de dar de la abuela porque yo había sido la receptora de su amor y de su consideración muchas veces. Conozco la forma de amar y de dar del Padre Celestial y de Jesús porque soy testigo de Su mano en mi vida. Soy receptora de la gracia de Cristo. Quiero hacer lo que Él haría. Quiero que la vida que vivo, el servicio que presto y el amor que comparto se asemejen a Su vida, servicio y amor; que se sienta como si vinieran de Él.