Voces de los miembros
Un fruto del Templo de San Pedro Sula
Siempre me preguntaba cómo era La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días; había escuchado de ella, pero jamás me había interesado lo suficiente. Fue gracias a la familia Turcios que logré ver lo hermosa y maravillosa que es la Iglesia. Tuve la oportunidad de servir durante las puertas abiertas del Templo de San Pedro Sula, y todavía no era miembro, pero supe que estaba en el lugar correcto en el momento indicado; era algo indescriptible. El templo es un lugar maravilloso.
Me impresionó la pila bautismal con los bueyes y le pregunté a la familia Turcios qué significaban los bueyes; amablemente me explicaron y me guiaron. Después de que terminaron las puertas abiertas, seguí asistiendo a la iglesia y confirmé la veracidad del Libro de Mormón. En noviembre, aproximadamente un mes después de que terminaron las puertas abiertas, tuve un sueño en el que estaba siendo bautizado; incluso pude reconocer a la persona que me bautizaba. Y así lo hice. Fui bautizado junto con mi hermano menor el día 13 de diciembre de 2024.
Creo que asistir al templo fomenta la unión familiar y nos ayuda a olvidarnos de los problemas o aflicciones, creando un momento de paz. Nuestra perspectiva de la vida cambia. Ya no veo ir a la iglesia como algo forzado o que me genere incomodidad. Por el contrario, tengo motivación de asistir y servir con amor.