“Fui protegida”, Liahona, junio de 2025.
Voces de los Santos de los Últimos Días
Fui protegida
Traté de desestimar la inspiración, pero pronto aprendí una valiosa lección sobre seguir al Espíritu Santo.
Ilustración por Agnieszka Więckowska
Una noche, mientras manejaba hacia la fiesta de cumpleaños de una amiga, doblé por una carretera apartada y oscura de dos carriles. De repente, tuve una sensación terrible. Me vino la idea de que debía regresar, pero traté de convencerme de que solo estaba nerviosa.
La impresión, sin embargo, volvió dos veces más. “Padre Celestial”, dije en voz alta, “no hay lugar para girar; si tengo que hacerlo, por favor, muéstrame dónde”.
Inmediatamente, vi un camino de entrada que nunca había notado antes durante las muchas veces que había conducido por esa carretera, así que rápidamente di la vuelta y me fui a casa.
Mis amigas se sintieron decepcionadas cuando les dije que no iría a la fiesta. Pensando que yo había dado la vuelta porque no quería estar sola, ellas sugirieron que mi esposo me acompañara de regreso hacia allá. Mi esposo estuvo de acuerdo, me dejó en la fiesta y se fue a casa.
Más tarde, mi esposo me llamó. Sonaba alarmado. Dijo que, mientras volvía a casa, unos agentes de policía lo habían detenido para preguntarle si había visto algo sospechoso. Le dijeron que un camión había sido sacado de la carretera por miembros de una banda que luego golpearon y robaron al conductor. La policía sospechaba que la banda había atacado el camión porque no había otros autos cerca en ese momento.
¡Me quedé atónita! Más temprano, el mío había sido el único vehículo en esa misma carretera. Me di cuenta de que mi impresión había provenido del Espíritu Santo y que había sido protegida por los poderes del cielo. Al meditar en lo que había sucedido, me vinieron a la mente otros incidentes de mi vida. Me di cuenta de que lo que había pensado que eran meras coincidencias eran en realidad impresiones del Espíritu Santo.
El presidente Russell M. Nelson ha enseñado: “En los días futuros, no será posible sobrevivir espiritualmente sin la influencia guiadora, orientadora, consoladora y constante del Espíritu Santo”.
Ese día, tener la influencia del Espíritu Santo no solo me preservó espiritualmente, sino que también me protegió físicamente. Sé que Dios está al tanto de nosotros y que, si lo escuchamos, Él guiará nuestros pasos.