Voces de los miembros
El converso que más progresó
Al reflexionar sobre estos dos años de servicio, me doy cuenta de algo muy importante: el converso que más progresó fui yo mismo.
Hace unos meses regresé de la Misión Panamá, Ciudad de Panamá. Durante dos años, tuve la oportunidad de servir en muchas áreas y vivir experiencias que me ayudaron a madurar espiritualmente y a ampliar mi perspectiva. Sin duda, uno de los mayores desafíos fueron las lomas y el clima, pero todo valió la pena por la oportunidad de compartir mi pequeño testimonio, que creció y se fortaleció con el tiempo.
Una de mis mayores metas siempre ha sido llevar a mis amigos al templo y compartir con ellos los sentimientos del Evangelio que había encontrado. Hacerlo fue una de las recompensas más grandes y gratificantes.
Sin embargo, al reflexionar sobre estos dos años de servicio, me doy cuenta de algo muy importante: el converso que más progresó fui yo mismo. En las manos del Salvador, somos una obra de arte y todo lo que Él hace es para moldearnos y hacernos mejores.